Primer paraje
Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.
lunes, 21 de diciembre de 2015
MIP Hospital General Regional #6 número 1
Hoy fue el primer día de internado, no ha empezado nada de lleno; mi compañera llegó tarde a recogerme y llegamos algo tarde, sinceramente no me agradan las personas que llegan tarde por eso considero siempre llegar a tiempo a los eventos. A pesar de haber llegado tarde todo mundo estaba afuera del auditorio del hospital. Estuvimos esperando por horas mientras uno tras otro entregaba los documentos solicitados; vimos a la anterior generación, la mayoría desconocidos. No sé, estar ahí me desanimó en el sentido que quisiera ser mejor estudiante.
Ante todo y la espera estuvieron conversando mucho, sobre aspectos del hospital, cosas personales y de compañeros; yo me deslicé sobre el asiento como si fuera una figura derritiéndose. Después de otorgar todos los datos, tomarme la foto del gafete y darme de alta en la página del IMSS, lo único que restaba era retirarse; antes mi compañera y yo hicimos un pequeño recorrido de las instalaciones, y escuché un par de anécdotas sobre la cafetería que no me agradan. Sin duda uno no va a la 6 por las instalaciones pero al menos se que habrá un equipo respaldándote, algo que siento que necesito. Te brindan unos pantalones, un par de zapatos y una bata por cada semestre. No sé ni siquiera que talla de pantalón uso en mexicano, ni de zapatos. Por todo lo demás estoy algo abrumada. Afuera hay un puestecito que también saca copias, renta internet y demás monerías tan necesarias, felicito al señor por ver donde hay escasez y aprovechar a la clientela.
Fuera de ahí me siento cansada por la ansiedad, sólo sé que mañana habrá un examen diagnóstico y que todos saldrán pésimo en la prueba, son casos clínicos. Se nos dirá cómo estarán los servicios y algún dato extra.
Ciertamente tengo algo de miedo.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Fisiología de 3 ideas
1.- Aristóteles afirma que existen tres clases de felicidad: la primera consiste en una vida llena de placeres y diversiones; otra, consistente con vivir como un ciudadano libre y responsable; y la tercera, la de ser filósofo e investigador (ser physiólogos). Pero también advierte, para que el ser humano pueda ser feliz, las tres condiciones deben darse simultáneamente.
2.- "La función es la forma en acción". Johann W Goethe (1749-1832)
3.- "[...] Cuando el hecho que se encuentra está en oposición con una teoría dominante, hay que aceptar el hecho y abandonar la teoría, aún cuando esta última, sostenida por grandes hombres, esté generalmente aceptada [...]" (Claude Bernard, op. cit.).
I simply must go
La vida me parece más una expectativa. Hoy tuve la oportunidad de estar en Juaritoz de la mano de mi barista favorito. Se concentraba demasiado en mantenerse despierto luego de que ayer nuestra búsqueda infructuosa y perniciosa nos dejara varados en casa de un completo extraño y de sus amigos adoradores de los narcocorridos. La conversación entre los chicos no trascendía mucho más allá de las ya estereotipadas charlas de los dipsómanos. La verdad es que a duras penas podría decir que entendí algo de aquello ya que mi achispada situación no me permitía concentrarme.
El barista estaba a mi lado más molesto que ebrio; sabía que nos había conducido a un lugar completamente incómodo de lo cual podríamos arrepentirnos al día siguiente, pero no tenía otra opción viable en mi cabeza. El barista es de mis personas favoritas, pero es una persona tímida cuando no se le conoce. Le cuesta tanta dificultad relacionarse así que pareciera simplemente una empresa imposible; tiene una barba grande y espesa que no sobrepasa el cuello, algo completamente confabulado por lo de movember. El barista tiene algunas ramas árabes, es mayormente intransigente, práctico de tiempo completo, y curioso. Me sorprendí enamorada cuando empezó a hablar con tanto entusiamo del sifón japonés y de la prensa francesa. Aún sin ser un barista de verdad sabía de algo que juzgaría completamente antinatural en otra persona que no estuviera en el oficio, incluso de los amateurs.
Es demasiado tarde ahora, pasamos toda la noche dormidos en un chester chesterfield de cuero negro sintético. Y no ha sido la peor forma de dormir pero si la más vergonzosa. Estos días no me gustan, antes pensaba que los días nublados que se continuaban eran una exquisitez de la naturaleza que me permitía exprimir muchos pensamientos de mi cabeza, pero últimamente los encuentro molestos.
En estos instantes no dejo de pensar en lo que viene, el internado, el hospital en qué lo haré, los uniformes quirúrgicos, la reglas, la supervivencia de ese periodo y más cosas que ni siquiera puedo contemplar. Creo que es momento de dejar de oír al padre de Mark Knopfler, J.J Cale, y concentrarme en las dudas antediluvianas porque ya no puedo con esta ansiedad.
lunes, 19 de octubre de 2015
Pantalla
"Fue tan largo el duelo que al final casi lo confundo con mi hogar".
Cuarteles de invierno, La deriva, Vetusta Morla
8/04/2014
Cuarteles de invierno, La deriva, Vetusta Morla
8/04/2014
Ya no me detengo a ver las luces rojas,
es día de la candelaria, bisagra de encuentros,
es que nos equivocamos y nos cuidamos
con la pura mirada.
Que tiempos habrían sido aquellos,
Redroof, pizza y el señor del tiempo,
y hoy es una triste visita bajo el toldo de la lluvia,
bajo mis lágrimas y lagañas.
Somos una factura inconclusa,
un abismo volcado hacia arriba,
listo para estrellarnos contra nuestros delitos,
¿es un error con gusto cometido?
Ya no tenemos más folios de inmortalidad,
ya no somos personajes de este capítulo final,
pero en el siguiente tomo pudiéramos volver,
y pudieran ser reales nuestros delirios.
Siempre desvío la mirada,
vivo empezando desde un punto final,
epicentro de dolor y de olvido,
soy solo una pantalla y tu mi único testigo.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Avispa
Lo miro pararse en la plataforma, como si buscara con la mirada perdida el ayer que nunca tuvimos, la noche es larga, la música es una sola: me extraña.
martes, 28 de julio de 2015
Recortes
"Los pájaros nacidos en jaula creen que volar es una enfermedad"
Alejandro Jodorowsky
La locura tiene sus tiempos, la desesperación tiene un nombre y se llama "cuatro a-eme", esto es insanidad pero es más enfermizo permanecer.
¡Primera vez que siento que es mejor incendiar la bandera y tirarse del castillo antes que entregar la derrota!
Tú tan "black friday" y yo tan "el buen fin"...
Eres cómo la diabetes de mi síndrome metabólico.
Alguien está viajando solitario, describe su vida... y cree que la música tiene el don de curarlo, pero nadie nos previno de notas peligrosas.
Desplacemos las ideas, superpongamoslas en un sólo movimiento; la motricidad las deforma, el insomnio las conminuta, se sopesa el encabalgamiento de emociones, se angulan cuadros de repetición, pasado tras pasado no me abandonas hoy, nunca tal vez me fracturas el corazón. Sácame placas y que me mate la radiación.
El silencio es la más perpetua de las torturas y la angustia más incipiente en proporción al tiempo.
Dos bolsas llenas de ropa para donar, ya tienen destino; aunque siempre he sido alguien que le gusta conservar las cosas para darles otro uso la idea es que de un tiempo para acá prefiero desprenderme absolutamente de todo lo que no me es vital o necesario. Me desprendo de mi pasado, no hay nada más que aprenderle, todas y cada una de las historias se cerraron o cerrarán eventualmente. Este día podría ser difícil, me siento en el limbo, en el purgatorio, en cualquier valle de cualquier muerte indistinta, con un brazo forzando las puertas donde abandoné toda esperanza, si logro salir de ahí probablemente siga haciendo mis actividades normales, sino, estoy reconsiderando todo lo hecho para hacer mi éxodo a otro punto de partida en el cual no veré a ninguno de ustedes de nuevo, en el cual lamentablemente seré otro ser extraño en otro valle sin idea de como será el final.
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes memes embebido,
inclinado leyendo un inbox de olvidada procedencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve sonido,
como si suavemente llamaran,
llamaran por skype desde mi laptop.
“Es —dije musitando— un usuario llamando pedo por skype desde mi laptop.
Eso es todo, y nada más.”
El cuervo, Edgar A. Poe, 1845. Intertexto
Pues es que dijeron hora feliz y yo sonreí, y el pequeño hombre español pescando con red mientras los franceses se toman fotos.
[… manera de consolarlo, tratarlo y curarlo. El panorama no viste de blanco como nuestras batas, ni brilla como nuestras lamparillas, es algo más sombrío, más personal, más oscuro… es tal vez tan inocente nuestro propósito que en el camino se turbia de buenas intenciones convertidas en algo hostil.]
-Cecilia Gómez, «¿Porqué ser IFMSAian?»
Hipertrofia gonadal crónica agudizada._ dícese del síndrome integrado por 3 o mas de los siguientes síntomas:
-Astenia
-Adinamia
-Letargia
-Hipersomnia
-Anhedonia
-Anorexia o polifagia
Liliana Valdez
«Andábamos sin agregarnos pero sabiendo que andábamos para stalkearnos.» Intertexto
"El Hombre que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra"
«La relevancia del mundo empieza desde el hombre hacia afuera.»
Fotos en la red, Daniel Krauze.
¿Qué trajinera te lleva de ICB al hospital infantil?
-Cecilia, 22 años, viste de blanco sin carro, día lluvioso.
«La mayoría de chicos en esta universidad son unos idiotas. Viven temblando de miedo de que los demás se den cuenta de que no saben algo. Todos leen los mismos libros, dicen las mismas cosas, todos se emocionan escuchando a John Coltrane y viendo películas de Pasolini. ¿Es esto la revolución?» HM TB 238
La vida es demasiado corta para buscar tu nombre en las etiquetas de coca cola. — en Petit Latiffe.
Si no es profunda la procesión de las fragatas, ni la misa de las estatuas bajo el mar en Islas mujeres, sino fuera por tus mensajes emergentes en mi celular probablemente esto sería un sueño. Podría ser distinto, podrías estar sentado en ese bar de reggae preguntándote que hubiera pasado. Yo prefiero no hacerme esas preguntas, prefiero que pasen o hago que pasen. Todo me hace extrañarte más; la arena aquí se comporta como pequeños dibujos de sal bajo tus ojos, el mar es disidente de la serenidad como tu de Octavio Paz, y el cielo sólo lo veo a dos colores como tus labios tornasol y rojo. Que digan lo que necesiten decir, el mundo tiene mucho que decir, y los que hablan de las personas y no del mundo hablan mucho más pero son como alga roja y ale, molestos pero nadie repara en ellos; en cambio yo si reparo por ti este y otros sueños. El amor es sólo otra ficción y mi afición de compromiso con la casualidad.
La razón no es vivir bajo las leyes de los demás sino bajo las reglas de la vida. La regla es vivir todo bueno y malo; y bueno si dura poco y malo si dura mucho, esa es experiencia y yo ya viví para volver a reír. — en Chichen Itza - Ruinas Mayas - Mexico.
Puedes quitarle a alguien su libertad, su pureza, lo que ama y sus bienes, pero es más atroz quitarle a alguien sus habilidades cognoscitivas y de comunicación porqué significa encerrarlo en sí mismo.
El amor hace justicia a nuestros deseos pero respeta nuestra integridad física, emocional y moral.
Mujer, selecciona tus encuentros. La caricia de algunos perros dan pulgas.
-Alejandro Jorodowsky.
sábado, 18 de julio de 2015
No es de palabras la muerte
Es un sábado triste, como la mancha de los dientes,
como un rompejaulas oxidado por ciudades,
como el hielo más frío de todos los ayeres
que circundan mi espalda y sus lunares.
Es un sábado triste y desconozco los silencios,
hurgo los rincones buscando un refugio
y creo apenas haberlo encontrado me siento
y empiezan a fluir mis miedos a diluvio.
¿Cuál es esa manía del pensamiento mágico?
Creer que la solución es un pájaro del cielo,
que existe una perfección, un sueño, más trágico
que cierto, que existe la felicidad, y no es cierto.
Me desvelé muchas noches pensando en esto,
en ti y en mí, inventamundos, amaneceres dormidos,
vino viejo, las siemprevivas de un florero,
tu sombrero colgado siempre al fondo de nuestro ropero.
Muchas veces te soñé conduciendo un auto viejo,
pasando por la universidad, escuchando a Cohen,
y es demasiado, dices, es demasiado tiempo,
y yo tras la bata blanca curando males ciegos.
Es un sábado triste, sueño que cae la lluvia,
la luz es tenue, el café caliente, y yo pienso
en lo triste del presente y en que esta abulia
no me deja respirar sin sentir que me muero.
¿Cuántas noches no han pasado desde el último beso?
desde la última vez que conectados frente a la pantalla,
nos reímos de nosotros o lloramos de nuestros afectos,
¿cuánto de eso no son ahora sueños de alcantarilla?
Es un sábado triste, la sangre se me congela en los dedos,
Es un sábado triste, la sangre se me congela en los dedos,
y es que escribo como si existieras, sin existir,
y pronuncio tu nombre a rompegarganta llena de este miedo
que ya nunca me permitirá dormir.
Tontería y media
1.- No espero mucho, si acaso que este sitio se vuelva un ejercicio más amplio hacia otras cosas, hacia salir de mi zona de confort; cuando empecé escribiendo era porque me sentía protegida entre mis palabras, entre mi poesía que poco a poco fue evolucionando hasta convertirse -aún en su forma incompleta- en un ir y venir de historias, utilizando palabras que a mi me gustaban y tomando fotos para acompañarlas. Probablemente leerme resulte sencillo porque parecen ser cosas reales, pero la mitad de todas ellas son un ejercicio mero de la imaginación sobre cosas que nunca sucedieron.
2.- Debo de pensar en muchas cosas, se acerca una fecha decisiva pero me siento tan paralizada en este momento que me cuesta trabajo concentrarme para lograr avanzar. Tengo miedo de los resultados, y estoy tan cansada del esfuerzo que simplemente si no logro hacerlo esta vez... quisiera huir, correr o morir.
3.- Estoy tan cansada de ser siempre la que se disculpa por todo, por equivocaciones tan estúpidas, estoy tan cansada de ofrecer lo que puedo ofrecer en ese momento y que me reclamen, que las personas sean tan ingratas o malagradecidas. Estoy tan cansada del drama, tan cansada de los problemas, estoy cansada de que quieran que cuide de los sentimientos de los demás cuando ellos nunca se preocuparon por los míos.
4.- Me cuesta trabajo hacer muchas cosas, no siempre existe la posibilidad, a veces los planes se estropean, a veces no hay tiempo suficiente, o mi cuerpo está muy fatigado, no quiero de verdad hacer cosas que no deseo hacer, no porque alguien diga que es sano significa que deba hacerlo. Lo que es salud mental o física para ellos no lo es para mí, tengo mis propios deseos y si entre ellos está en no hacer algunas cosas es porque no lo quiero hacer.
5.- Anoche tome un par de pastillas, quería dormir porque sé que de todos modos no tengo nada que decir, no tengo mucho que hablar, ayer fue un día horrible y no cambió en absoluto nada. Tomarlas al menos me ayudó a descansar, a veces mi único deseo del día es dormir, dormir y dormir. No quiero despertar no quiero hacer cosas, no quiero estar fuera del sillón o de mi cama, muchos problemas se eliminarían de mi vida si no existiera pero eso es demasiado sencillo.
6.- Las personas no entienden el concepto de dormir y dejar dormir. De comer como yo quisiera comer, de dejar beber hasta la intoxicación, de dejar fumar, de dejar hacer algunas cosas. Estoy cansada de las personas que ven todo lo malo en uno pero no ven lo malo en sí mismas. Estoy cansada de las personas que actúan como pasivo-agresivos, son los más chocantes. Las personas que intentan hacerte sentir como si siempre fueras el malo, el desconsiderado, el egoísta, lo que para ellos no es gran esfuerzo o no lo ven como algo grande, tal vez para otros si representó un gran esfuerzo.
7.- A este paso no lograré nada pero necesito algo para no sentirme tan miserable conmigo misma, sólo quisiera estar encerrada sin ser molestada. No quiero hablar con nadie, bloqueé todo contenido, no quiero que nadie me fuerce a hacer cosas que detesto hacer, se me hace enfermo que me lo pidan y lo exijan como si fuera su derecho. quisiera estar sola y que me dejen descansar.
8.- Estoy cansada de sentirme como un fracaso. No importa cuanto me esfuerce, cuantos logros acumule, por cada fracaso que tengo es como si se borrarán 100 logros y estoy cansada de reunir tanto para nada.
2.- Debo de pensar en muchas cosas, se acerca una fecha decisiva pero me siento tan paralizada en este momento que me cuesta trabajo concentrarme para lograr avanzar. Tengo miedo de los resultados, y estoy tan cansada del esfuerzo que simplemente si no logro hacerlo esta vez... quisiera huir, correr o morir.
3.- Estoy tan cansada de ser siempre la que se disculpa por todo, por equivocaciones tan estúpidas, estoy tan cansada de ofrecer lo que puedo ofrecer en ese momento y que me reclamen, que las personas sean tan ingratas o malagradecidas. Estoy tan cansada del drama, tan cansada de los problemas, estoy cansada de que quieran que cuide de los sentimientos de los demás cuando ellos nunca se preocuparon por los míos.
4.- Me cuesta trabajo hacer muchas cosas, no siempre existe la posibilidad, a veces los planes se estropean, a veces no hay tiempo suficiente, o mi cuerpo está muy fatigado, no quiero de verdad hacer cosas que no deseo hacer, no porque alguien diga que es sano significa que deba hacerlo. Lo que es salud mental o física para ellos no lo es para mí, tengo mis propios deseos y si entre ellos está en no hacer algunas cosas es porque no lo quiero hacer.
5.- Anoche tome un par de pastillas, quería dormir porque sé que de todos modos no tengo nada que decir, no tengo mucho que hablar, ayer fue un día horrible y no cambió en absoluto nada. Tomarlas al menos me ayudó a descansar, a veces mi único deseo del día es dormir, dormir y dormir. No quiero despertar no quiero hacer cosas, no quiero estar fuera del sillón o de mi cama, muchos problemas se eliminarían de mi vida si no existiera pero eso es demasiado sencillo.
6.- Las personas no entienden el concepto de dormir y dejar dormir. De comer como yo quisiera comer, de dejar beber hasta la intoxicación, de dejar fumar, de dejar hacer algunas cosas. Estoy cansada de las personas que ven todo lo malo en uno pero no ven lo malo en sí mismas. Estoy cansada de las personas que actúan como pasivo-agresivos, son los más chocantes. Las personas que intentan hacerte sentir como si siempre fueras el malo, el desconsiderado, el egoísta, lo que para ellos no es gran esfuerzo o no lo ven como algo grande, tal vez para otros si representó un gran esfuerzo.
7.- A este paso no lograré nada pero necesito algo para no sentirme tan miserable conmigo misma, sólo quisiera estar encerrada sin ser molestada. No quiero hablar con nadie, bloqueé todo contenido, no quiero que nadie me fuerce a hacer cosas que detesto hacer, se me hace enfermo que me lo pidan y lo exijan como si fuera su derecho. quisiera estar sola y que me dejen descansar.
sábado, 4 de julio de 2015
Rapsodia para manos
“El sexo sin amor es una experiencia vacía.
Pero de las experiencias vacías, la mejor”
-Woody Allen
Algo similar me pasó justo ayer. Podría decir que fue casualidad o causalidad, no distinguiría bien una de otra, tampoco podría decir por qué esa escena se desarrollaba ante mis ojos y porque nadie más excepto yo podría verla. Todo sucedió porque quería quemar una foto. Ese día sentía un pesado sabor en la boca, un sabor metálico que me recordó que tenía tantos deseos de no despertar y que por eso me había tomado un par de pastillas de alprazolam con una taza de agua. La mañana estaba hecha de humo de cigarro industrial, el pulmón de este lado de la tierra se encuentra más hacia el centro. Recogí la resaca interna de mi cuerpo y la metí a lavar en lavado rápido para no sentir el frío del calentador apagado de mi casa, el agua se sentía particularmente fría pero no era el agua, estaba plenamente consciente de que era mi cuerpo congelándose con algo tan vivo como el agua de las tuberías. Mi cabello siempre se ha sentido seco, probablemente toda esa ansiedad y manía de agarrarlo lo convirtió en lo que hoy es, una masa negruzca, desaliñada y fina. La sacudida era simple, lavar la cabeza y frotar los pies, primero la cara, después el shampoo, frotar con el estropajo un cuello que hace 10 años su hermano había tratado de ahorcar, después frotar los codos, lo más fuerte que se pueda, con tanta fricción y con la parte más áspera para que no quedará sino el rubor de la piel enrojecida, para evitar los malos comentarios sobre tus codos. Después agarrar ese otro jabón y frotar la parte interna de tus muslos, esa zona húmeda y escondida entre los paréntesis de tus labios íntimos, esa única parte que tu novio desprecia de ti -¿por qué?- quién sabe por qué. Para llegar al desenlace de tu manía diaria, los pies, esa parte en la que más te esmeras y en la que nunca -ni en el nuevo orden mundial- serás buena. No sé porque pero ayer me sentí colmada de nostalgia, veía unas fotos y pensaba en todo lo que se había ido apenas hace unos meses, el día que te bloqueé, el día que te escribí, el día que salimos y vimos esa película para niños pensando en lo tonto que había sido besarnos a sabiendas de que nunca estaríamos juntos como adultos, ese día sentí un fuerte deseo de tomar una taza de té -no por el hecho de tomarlo- sino por la otrora razón de no estar en casa, quería ir afuera donde la tibieza, y los cuerpos sólidos confunden sus temperaturas. Y no sabía donde precisamente buscar esa tibieza pero caminé un par de cuadras alrededor de mi casa buscando un local de esos que la gente visita no por la comida ni por el ambiente sino porque representa un lugar de seriedad para platicar y beber algo -aunque ese algo no sea alcohol importado.
Todo pasó justo en el minuto en que la cajera terminaba de darme mi cambio. Volteé hacia la esquina que creía desocupada y estaba una pareja, aquí lo importante no eran ellos, sino que en los 30 minutos que estuve observándolos mientras tomaba mi té desde la otra esquina nunca se comunicaron oralmente, sólo había mensaje implícito. ¿Por qué era tan claro para mí ese mensaje y para los demás no?
Sus manos al principio parecían inquietas, de lejos se notaba que era una persona llena de ansiedad, los padrastros de sus dedos se habían sustituido por finas saetas rojas de angustia exacerbada, sus uñas parecían asimétricas, mordidas, y tan pequeñas que te harían pensar que lleva años sosteniendo una ansiedad enorme. Sus manos no estaban juntas, estaban a la par de los hombros posicionadas sobre la hoja del menú, sin embargo no leía el menú, la tercer falange del dedo índice frotaba en círculos la yema del pulgar como si repasara en su mente todas las cosas que tenía que diría esa tarde en cuanto esa otra persona llegara. De a minutos ese jugueteo se detenía y doblando su brazo izquierdo sostenía el reloj de la mano derecha, después de verificar la hora acariciaba su mano derecha como pidiéndose a si mismo ser paciente.
Al poco tiempo mientras miraba por la ventana su espera había terminado, un visitante había entrado para generar un total de 6 comensales en todo el lugar, todos los Rothko se habían inquietado y los muros parecían encimarse uno tras otro para escuchar lo que ese nuevo viajero tenía que decir. Solo los Rothko y las paredes sabían tanto como yo, que estaba pasando algo importante en la vida de alguien, y este era el preciso momento para poner atención.
El viento ondeo un poco, lo suficiente para filtrarse por la malla que impide que entren los zancudos del verano, y eso hizo que la persona que esperaba despejara con su mano llena de ansiedad la cortina. El viajero se sentó, sus manos estaban abajo de la mesa y aún así podía apreciarlas; se veían secas y llenas de cicatrices, difícilmente se podría decir que estuvieran cuidadas, pareciera más bien que le tocó una vida llena de privaciones. Estaban famélicas, ásperas y alargadas, la región tenar estaba atrofiada justo en el sitio de la tabaquera anatómica, como si hubiera pasado sus últimos años en un enolismo diario. A la par que el viajero se había sentado, las manos de su cita habían dejado su trémulo temblor por una posición más calmada y a la vez algo aprehensiva; se sujetaba mano con mano así mismo como si el viajero representará para "ansiedad" -como lo llamaría- una emoción que tenía que contener con fuerza, tenía que permanecer calmo como fuere.
El viajero sólo se quedó mirando al menú, no había tardado ni 2 segundos cuando llamó a la mesera y le pidió que le sirviera un té Pu-Erh, fuerte y terroso, oscuro y rojo sin leche que solían tomar los emperadores de la región de Yunnan; "ansiedad" ni siquiera había tenido tiempo de pensar en lo que iba a tomar, simplemente hizo un atisbo de querer sujetar el menú, pero sin éxito ya que "viajero" había ordenado y no se había dirigido a mirar a "ansiedad".
Hubo un largo silencio, un silencio amigable y reconfortante. "Viajero" extendió su mano con la palma hacia arriba por encima de las especias; su línea de vida era muy corta, su línea del amor se bifurcaba como si fuera incierto lo que pasaría después de que se vieran; uno de esos momentos definitorios que cambian para bien o para mal el destino; tal vez después de ese día los pliegues de sus manos se decidieran a alargarse en espera de una vida con "ansiedad" o se acortaran por el abandono de ella.
El viento ondeo un poco, lo suficiente para filtrarse por la malla que impide que entren los zancudos del verano, y eso hizo que la persona que esperaba despejara con su mano llena de ansiedad la cortina. El viajero se sentó, sus manos estaban abajo de la mesa y aún así podía apreciarlas; se veían secas y llenas de cicatrices, difícilmente se podría decir que estuvieran cuidadas, pareciera más bien que le tocó una vida llena de privaciones. Estaban famélicas, ásperas y alargadas, la región tenar estaba atrofiada justo en el sitio de la tabaquera anatómica, como si hubiera pasado sus últimos años en un enolismo diario. A la par que el viajero se había sentado, las manos de su cita habían dejado su trémulo temblor por una posición más calmada y a la vez algo aprehensiva; se sujetaba mano con mano así mismo como si el viajero representará para "ansiedad" -como lo llamaría- una emoción que tenía que contener con fuerza, tenía que permanecer calmo como fuere.
El viajero sólo se quedó mirando al menú, no había tardado ni 2 segundos cuando llamó a la mesera y le pidió que le sirviera un té Pu-Erh, fuerte y terroso, oscuro y rojo sin leche que solían tomar los emperadores de la región de Yunnan; "ansiedad" ni siquiera había tenido tiempo de pensar en lo que iba a tomar, simplemente hizo un atisbo de querer sujetar el menú, pero sin éxito ya que "viajero" había ordenado y no se había dirigido a mirar a "ansiedad".
Hubo un largo silencio, un silencio amigable y reconfortante. "Viajero" extendió su mano con la palma hacia arriba por encima de las especias; su línea de vida era muy corta, su línea del amor se bifurcaba como si fuera incierto lo que pasaría después de que se vieran; uno de esos momentos definitorios que cambian para bien o para mal el destino; tal vez después de ese día los pliegues de sus manos se decidieran a alargarse en espera de una vida con "ansiedad" o se acortaran por el abandono de ella.
Deduje que tenían años sin verse, se trataban como dos extraños; "ansiedad" quien cruzaba sus brazos de forma defensiva se encontraba incomoda, había tensión en sus hombros como si deseara salir corriendo, por otro lado "viajero" estaba más abierto, sus manos invitaban a la presencia de "ansiedad", después de dudarlo algunos minutos, "ansiedad" toma la iniciativa y roza con el dedo índice y medio el centro de la palma de viajero como si censaran que el terreno es seguro para proseguir. "Viajero" la estrechó con delicadeza e inmediatamente esa tensión en "ansiedad" se había ido. Pasó un tiempo, la mesera había tardado más de lo normal, llegó con una bandeja y un té extra que no advertí que habían pedido.
Por encima del techo había desplegado un álbum entero de pornografía de los 50's, carnes robustas, pliegues sutiles y sensuales que se tapaban unos con otros en un empalme hecho a propósito, a los lados había cuadros de artistas independientes, todos estilo Rothko; del lado de mi muro había un piano vertical espineta, el más pequeño de su clase que hacía de repisa de objetos algo antiguos de irreconocible era. Por otra parte en la esquina en la que la pareja se encontraba había escritos de los visitantes del café, con la peculiaridad que todos eran escritores underground de domicilio.
Por encima del techo había desplegado un álbum entero de pornografía de los 50's, carnes robustas, pliegues sutiles y sensuales que se tapaban unos con otros en un empalme hecho a propósito, a los lados había cuadros de artistas independientes, todos estilo Rothko; del lado de mi muro había un piano vertical espineta, el más pequeño de su clase que hacía de repisa de objetos algo antiguos de irreconocible era. Por otra parte en la esquina en la que la pareja se encontraba había escritos de los visitantes del café, con la peculiaridad que todos eran escritores underground de domicilio.
"Ansiedad" retiró su mano por un momento, empezó a acariciar con sus dedos las manos de "Visitante" reconociéndolas en todos sus pliegues como si fueran cerillos encendidos, tanteando su calor, desde la yema de fumador amarillenta hasta el pliegue blancuzco donde nace la línea de la vida. "Viajero" se había dejado tocar adivinando que "Ansiedad" necesitaba reconocerlo primero. Después de eso volteó su mano; inspeccionaba sus nudillos, duros y callosos, hostiles en comparación de esas manos delicadas que lo sondeaban, unas manos que a pesar de todo seguían siendo frágiles y muy asustadizas. efectivamente había pasado mucho tiempo y ni siquiera se habían volteado a ver los ojos.
Mi té azul se había enfriado, pero necesitaba saber que pasaría para estar tranquila, parecería enfermo que me importara pero quería escuchar una historia distinta. "Viajero" tenía muchas cicatrices, todas inspeccionadas por "ansiedad", él se había desesperado un poco y sujeto con ambas manos la de "Ansiedad" como diciendo que el tiempo de espera se había acabado, no creo que le importara el futuro, creo que sentía desesperación porque este iba a ser sólo un momento y el antes-y-después no importaban nada, el único sitio y tiempo en que no había caos, ni ruido, donde no aullaban los perros, ni llovía, el viento se percató de esto y se había detenido. Todo era un perfecto murmullo inerte. La vida constantemente nos miente, pero ese instante juro que había dejado de hablar para dar paso a algo cierto, este era el momento y no se volvería a repetir.
Había cierta dulzura en como "Viajero" sostenía a "Ansiedad", se veía en el cuidado con el que la sostenía como si soltarla significara que la volvería a perder... otra vez.
Mi té azul se había enfriado, pero necesitaba saber que pasaría para estar tranquila, parecería enfermo que me importara pero quería escuchar una historia distinta. "Viajero" tenía muchas cicatrices, todas inspeccionadas por "ansiedad", él se había desesperado un poco y sujeto con ambas manos la de "Ansiedad" como diciendo que el tiempo de espera se había acabado, no creo que le importara el futuro, creo que sentía desesperación porque este iba a ser sólo un momento y el antes-y-después no importaban nada, el único sitio y tiempo en que no había caos, ni ruido, donde no aullaban los perros, ni llovía, el viento se percató de esto y se había detenido. Todo era un perfecto murmullo inerte. La vida constantemente nos miente, pero ese instante juro que había dejado de hablar para dar paso a algo cierto, este era el momento y no se volvería a repetir.
Había cierta dulzura en como "Viajero" sostenía a "Ansiedad", se veía en el cuidado con el que la sostenía como si soltarla significara que la volvería a perder... otra vez.
Ambos hombros se juntaron y por algunos minutos el brazo de "Viajero" y "Ansiedad" eran uno mismo, intentando recordar. Bebían a la par el té, pero sin despegar sus dedos entrelazados. No duraría mucho. "Viajero" extendió su mano izquierda para retirar la derecha de las manos de "Ansiedad" el extendía los brazos y abría y cerraba los dedos intentando decir algo sin siquiera abrir la boca. Al final sólo era un intento vano de decir que no se quedaría y que nunca se volverían a ver, las cosas habían cambiado demasiado tanto que existían en dimensiones diferentes. Me recordaba a la metáfora del puente y Cortázar. Extendió la servilleta sobre la mesa, se levantó sin despegar su mano de la mesa, golpeó finamente con su índice dos veces el servilletero y se marchó. Las manos de "Ansiedad" cubrían su rostro no como si llorara, sino como intentara sacudirse una imagen restregando sus palmas por sus mejillas. El momento había pasado y todo volvía a ser como era, el caos, la lluvia, los perros y el viento.
Otra vez una historia que no funcionaba. Dejé la propina y salí al fresco de la calle, al lado había un tambo metálico industrial, había entendido más en minutos de muda conversación que en horas de meditabundo insomnio; era una ecuación simple, como contar con los dedos. Era necesario quemar todos los puentes de manera que esta bizarra situación no se repitiera. Dejé caer el símbolo de su fotografía hacía el fondo de ese universo lleno de mierda de perro y desechos de restaurante, una historia blanca que a medida que se consumía en color ocre pasaba a ser un puzzle de ceniza gris.
Otra vez una historia que no funcionaba. Dejé la propina y salí al fresco de la calle, al lado había un tambo metálico industrial, había entendido más en minutos de muda conversación que en horas de meditabundo insomnio; era una ecuación simple, como contar con los dedos. Era necesario quemar todos los puentes de manera que esta bizarra situación no se repitiera. Dejé caer el símbolo de su fotografía hacía el fondo de ese universo lleno de mierda de perro y desechos de restaurante, una historia blanca que a medida que se consumía en color ocre pasaba a ser un puzzle de ceniza gris.
domingo, 28 de junio de 2015
Antiapoteosis del autor
El día que yo nací había una brisa fría rondando hacia el medio día de un 30 de mayo en el último año de la generación "Y", si habría muchas vivencias no he de contarlas todas por vergüenza al termino momento; empecé a escribir porque es de vital importancia decir con hipérboles, metáforas, y otras ánforas llenas de epítetos sobre lo que es existir. Sobre lo que vivir habría significado. Sobre lo que muchos expedicionarios tratan de definir como suerte, felicidad, amor y esas promesas criotemporales.
Abrí los ojos por primera vez en medio del desierto, y hoy estudio sobre la vida, la enfermedad y la muerte; soy una falsa optimista, una contradicción andante, bisexual sin suerte, depresiva subversiva, una mente distópica, la oyente silenciosa, suicida de closet, me nutro de la vena negra, mi memoria es una isla intermitente, tan austera y mítica ya que probablemente se perdió hace muchos años y nadie sabe de su paradero, tengo obsesión por los daguerrotipos y otros estilos de fotografía, el té, la cafeína, la tierra húmeda, Vetusta Morla, las aves, las miradas, un mejor amigo enfermero, un cantautor paseño de alta estatura, un poeta de Monterrey, la dama blanca, los poetas oscuros y los escritores malditos. Literalmente no sueño - no me acuerdo- o al menos no lo hago a menudo y escribo porque no hay otras formas efectivas de huir.
Mis métodos están en desuso, este es mi espacio y mi tiempo pero esta no soy yo.
Trasguerra
Anoche soñé con que tenía ventitrés años,
la guerra se había trastornado sutilmente,
las noches pasaron por travesaños
hechos de todos los juegos de la mente.
Anoche podía observar detrás de las casas,
un desierto que invitaba a la muerte,
el sonido de la ciudad vigilaba
y en la radio hablaba un locutor ocurrente.
Pareciera que han acabado todas las esperas,
la edad para beber, la edad para saber,
la edad para andar en ruedas,
la edad para intentar fenecer.
No es ninguna edad, no después de la guerra,
se han apareado todos los pasados,
y el fruto de sus entrañas es como una niebla
gris, húmeda, fría, cubierta de paños enredados.
Cubro con mi palma de la mano la pantalla
de un smartphone que no cesa de callar,
veo llena de seriedad por la ventana
cuantos años han pasado ya.
Anoche a las cuatro de la madrugada,
pensaba insistentemente en su huida,
en la rendición, en la inextricable jugada
que nos hace la vida a consciencia.
La belle époque en ciernes termina aquí,
no queda vanidad, no queda filosofía,
no quedan estudios, no existe el trabajo,
es sólo un túnel que habrá de durar diez años.
Ya me he quitado las gafas,
he roto los alambres de mis dientes,
he transformado mi rostro
por una desgana inerte.
No sé si quiero respirar o volar,
no sé si quiero beber o comer,
no sé el propósito de mis pasos
y besar ya me duele.
Encuentro apolilladas mis razones,
uso morosamente los filtros de café,
convertidos en bolsitas de té,
me rasco la cabeza con desazones,
Esas que se repiten una y otra vez,
no quiero huir de las ilusiones,
pero son prostitutas de retiro,
y no me ofrecen ningún placer.
Tras la guerra, la roca se ha desvanecido,
la tierra es fácil de romper,
la lluvia es amenazante cada vez
y en ella encuentro un fluvial delirio.
Anoche soñé que tenía ventitrés,
y detrás de las trincheras nictofóbicas,
esos deseos de salir corriendo lejos,
llenan mi corazón de invalidez.
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