Primer paraje

Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.

domingo, 29 de noviembre de 2015

I simply must go


La vida me parece más una expectativa. Hoy tuve la oportunidad de estar en Juaritoz de la mano de mi barista favorito. Se concentraba demasiado en mantenerse despierto luego de que ayer nuestra búsqueda infructuosa y perniciosa nos dejara varados en casa de un completo extraño y de sus amigos adoradores de los narcocorridos. La conversación entre los chicos no trascendía mucho más allá de las ya estereotipadas charlas de los dipsómanos. La verdad es que a duras penas podría decir que entendí algo de aquello ya que mi achispada situación no me permitía concentrarme.
El barista estaba a mi lado más molesto que ebrio; sabía que nos había conducido a un lugar completamente incómodo de lo cual podríamos arrepentirnos al día siguiente, pero no tenía otra opción viable en mi cabeza. El barista es de mis personas favoritas, pero es una persona tímida cuando no se le conoce. Le cuesta tanta dificultad relacionarse así que pareciera simplemente una empresa imposible; tiene una barba grande y espesa que no sobrepasa el cuello, algo completamente confabulado por lo de movember. El barista tiene algunas ramas árabes, es mayormente intransigente, práctico de tiempo completo, y curioso. Me sorprendí enamorada cuando empezó a hablar con tanto entusiamo del sifón japonés y de la prensa francesa. Aún sin ser un barista de verdad sabía de algo que juzgaría completamente antinatural en otra persona que no estuviera en el oficio, incluso de los amateurs.
Es demasiado tarde ahora, pasamos toda la noche dormidos en un chester chesterfield de cuero negro sintético. Y no ha sido la peor forma de dormir pero si la más vergonzosa. Estos días no me gustan, antes pensaba que los días nublados que se continuaban eran una exquisitez de la naturaleza que me permitía exprimir muchos pensamientos de mi cabeza, pero últimamente los encuentro molestos.
En estos instantes no dejo de pensar en lo que viene, el internado, el hospital en qué lo haré, los uniformes quirúrgicos, la reglas, la supervivencia de ese periodo y más cosas que ni siquiera puedo contemplar. Creo que es momento de dejar de oír al padre de Mark Knopfler, J.J Cale, y concentrarme en las dudas antediluvianas porque ya no puedo con esta ansiedad.

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