Primer paraje

Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Elepés

 Capítulo 2 Elepés



The sound you make is muzak to my ears” fue el insulto que John Lennon le lanzó a Paul McCartney en su canción “How do you sleep”, de 1971. No se circunscribía a ningún género en particular, podía ser oída pero no escuchada, el texto no destacaba por lo que ni siquiera era motivo de distracción y para más inri la frecuencia fuera alta o baja no implicaba que cambiara la situación tensa en que se él encontraba, ¿qué sentido tendría si la escuchaba?, eso era en aquel entonces, hoy por fortuna parece que podríamos evocarla a través del género Lo-fi pensó. Interrumpió el reproductor y se quitó los audífonos para prepararse para la noche. No sería sencillo, el plan tenía que ser tan meticuloso como para que nadie se alarmara de su presencia y tan sutil que pudiera hacerse en un solo acto, uno imperceptible. Los miembros habían acordado que la misión se realizara por él y por Diana “la enfermera”, debido a que las parejas suelen pasar más desapercibidas que los hombres o mujeres que trabajan en solitario, y que ésta tendría una clasificación “Outlayer” (fuera de rango), una categoría que pocas misiones en la historia han tenido y que significa que se sacrificaría lo que fuera necesario hasta lograr el objetivo. La misión había sido cuidadosamente planeada por Antonio, al tratarse de una organización sin cabeza era lo más cercano a un líder porque había estado desde antes de que ocurriera la primavera árabe. Una misión Outlayer fue alguna vez planeada de la misma forma con Litvinenko en el 2006 con polonio-210 y antes de él, la del Dr. Juan Cárdenas; cuando apenas se había formado el colectivo, ya había hecho irritar a más de un personaje con la despectiva manera en que se dirigía a sus pacientes pero que concordaba con la soberbia de los médicos de entonces, quienes se disputaban la competencia con clérigos por otorgar alivio durante el florecimiento del morbus gallicus. La orden no se supo nunca de donde vino o porqué, pero se ejecutó eficazmente en 1609 con adelfa. 

Al momento de entrar al colectivo siempre tenían en mente que alguna vez una misión así les sería asignada y que todos tenían un paso breve por la tierra por lo que antes de ejecutar una Outlayer, era común que guardaran en el bolsillo de su pecho un papel a manera de recordatorio con la frase sic transit gloria mundo, una manera eficaz de decirle a su víctima lo efímero de la victoria sobre la venganza y a su vez la fecha de caducidad de sus victimarios. Esa frase tenía un significado aún más profundo para Antonio, esto significaba el fin de su tránsito por el colectivo y su oportunidad de huida. Aunque las instrucciones eran claras, su objetivo era sobrevivir y desaparecer del radar. Esa noche se había adelantado una hora antes de la cita, creyó que debido a la hora el lugar se encontraría solo y tendría una ventana de tiempo para planear la ruta más segura mientras se ejecutaba el plan; al principio sintió como el corazón se le paralizaba cuando una figura femenina había aparecido sobre la orilla del puerto, pensó que tratándose de su compañera, si esta se había enterado de sus intenciones, ese día era seguro que estaría caminando hacia su muerte, pero tras acercarse con precaución notó que el parecido había sido solo un juego sucio de sus nervios. La que estaba allí le era familiar porque la había estado siguiendo durante las investigaciones contra su víctima, ella era Luz, una residente de medicina que recientemente había estado saliendo con el objetivo, un urgenciólogo del turno vespertino. A decir verdad, si ella resultaba herida en el proceso era algo que estaba previsto y que no representaría ningún problema. Era raro que de repente se hubiera salido de su rutina y hubiera aparecido de la nada en el punto de encuentro; su profesión desde el principio siempre le hizo dudar de todo y de todos creando un abominable síndrome de “trust issues”, pero el hecho de que ella estuviera ahí y no con el objetivo le generaba un extraño alivio, quizás porque la imagen de ella bajo las nubes y la luna de octubre, frente a la oscuridad del mar, le recordaban los personajes solitarios de los videos lo-fi; era hipnótico y aunque solo intercambió un par de palabras con ella, fue más que notorio que sus ojos la observaban y también la incomodaban, ella tal vez no era tan importante pero era muzak. Tras cortarse la conversación dejó su papel perfectamente doblado bajo el relieve de los cabellos metálicos de la sirena, sacó su celular y tras observarlo brevemente lo tiró al mar. El tiempo estaba contado, faltaban 5 minutos para el encuentro. 


La verdadera muerte de un alcohólico

 La verdadera muerte de un alcohólico



"Spinetta nunca se enteró que Cerati no despertó y Cerati nunca se enteró que Spinetta murió".

Anónimo

Prólogo

        Se encontraba presionada boca abajo contra la cama, la desesperación y la asfixia a la que estaba siendo sometida hacía que se le nublara la vista de momentos, pero sabía que no moriría, todo era para intimidarla. Hacía tiempo que había desistido de empujar y de intentar zafarse porque finalmente siempre terminaba sujetándole las manos por encima de la cabeza y bajándole los pantalones hasta abajo de las rodillas, entre más luchaba por zafar las manos y pegarle en el rostro, más fuerza utilizaba lastimándole las muñecas y sentándose sobre ella; la furia de él aumentaba a tal grado que la lastimaba más si luchaba que si no hacía nada. Por lo que solo optó en esta ocasión por dejar que pasaran las cosas y que hiciera lo que tuviera que hacer. Se encontraba despierta, pero cerraba los ojos para no ver nada, incluso para fingir que era sólo un sueño, la boca le sabía amarga, el olor era de cerveza tal vez, y sólo podía distinguir una tenue luz que se filtraba por las pesadas cortinas que colgaban de la salida exterior en el segundo piso. En ocasiones su consciencia figuraba muchas ideas sobre muerte, la muerte de ella, la de él, la de su familia; de pronto el sonido de unos pasos hizo que se detuviera de empujarla contra la cama, guardo silencio y cubrió con su mano derecha la pequeña boca de la niña de 5 años. Los pasos se detuvieron frente a la puerta y sintió la mano casi romperle la quijada de un apretón, quería silenciarla a toda costa, hubo una pausa indefinida donde ninguno de los dos se movió.

Le picaba la nariz, giro su cabeza para poderse rascar con la almohada. Sudaba y la habitación se había tornado sofocante. Tenía miedo porque en ocasiones sentía que la mataría, pero nunca terminaba haciéndolo y la ira juntada en la garganta formaba un nudo y una sensación de estallamiento de sesos. Por mucho que se fugara mentalmente para pasar el tiempo y olvidar su situación, un llanto profundo empezaba a aflorar desde su pecho; las lágrimas se acumulaban en la almohada hasta mezclarse con el sudor y formar una especie de humedad que se podía sentir en el ambiente, y cada vez que exhalaba en llanto era como inundarse de oscuridad, auto-desprecio y veneno. La única forma en que ella sentía que podía evadir esa sensación

Se había convertido en una actitud semanal esperar con el carro cerrado mientras contemplaba la doble entrada a la casa de la abuela. Sabía que si se metía sería humillada nuevamente.

Capítulo 1 Sirenas



Había cumplido 27 años cuando se dio cuenta de que la sirena de Calsberg Helsingor no estaba sola; esa noche sería la cuarta noche que llevaba sin dormir, estaba soñando que varias voces hablaban a través de las paredes y una sombra oscura se ceñía sobre uno de los asientos de la habitación, era alta, no tenía rostro y surgía casi mimetizándose de la esquina del cuarto, fue al despertarse cuando decidió prender las luces de navidad que había colocado estratégicamente para estos casos en que las pesadillas no la dejaban dormir, pudiera ser que el color rojo de la habitación pareciera sintonizarse más con una noche de ritual, pero era una luz a final de cuenta tenue. Se sentó sobre la cama de la habitación, miró hacia la ventana el reflejo de las luces de la ambulancia que acaba de llegar y se acordó entonces de Copenhague; había un lugar que siempre había visto en la portada de las primeras canciones de Vetusta Morla cuyo puerto tenía una sirena, se sentía demasiado alterada y su primer pensamiento fue que tal vez podría tomar un paseo para verla de noche. La sirena era un homenaje a la del cuento de hadas de  Has Christian Andersen, pensaba que la versión de Disney lucía tan patética comparada con la historia original donde su protagonista, que siendo traicionada por su amado, terminó convirtiéndose en espuma; la sirena se encontraba frente a un cúmulo de rocas que recibían la brisa marina del báltico, no recordaba exactamente de qué estaba hecha solo sabía que este año cumpliría un siglo de haberse fabricado, y que solo había viajado una vez a Shanghái.

Todo parecía callado en el momento que ella fijaba la mirada hacia la espalda de la sirena y hubiera permanecido más tiempo de pie frente al muelle de no ser porque dando tumbos se acercaba un hombre con una gabardina marrón hacia la estatua; para ser alguien que podría aparentar ser cualquier persona, era instintivo en ella siempre mantener la guardia arriba, incluso si eran tan inofensivos como un hombre gordito de lentes con una boina de prominentes entradas. Por un instante sintió que el hombre se le aba-lanzaría encima y estaba preparada para soltar una patada “pi chagüi” y correr, cuando notó que solo se había acercado a la orilla para mirar de cerca la quimera marina. Bajó la guardia y se limitó a observar.

No está sola.

¿Cómo?

Pasaron casi 100 años, pero tiene un compañero y, es bueno ¿sabes?, ha pasado demasiadas vejaciones, yo digo que por vieja o por ser estatua, pero desde que se instaló en 1913 los Carlsberg la cedieron para ser un icono de la ciudad. La han decapitado dos veces, le han amputado un brazo, y la han pintado de tantos colores como no imaginas, con todo y las generaciones que se han movido a lo largo del tiempo ha portado desde un burka – cuando fue el tiempo de las protestas contra la entrada de Turquía a la unión europea- hasta una gabardina blanca como las del Ku Klux Klan. La sirena representa muchas cosas para muchas personas, pero solo parece que para nosotros importa, ni siquiera los turistas se sienten tan emocionados de verla.

Suena a una mala fortuna. ¿a qué se refiere con que tiene compañero?

Han. Han es su compañero inoxidable, pero a diferencia de ella, el no quedó petrificado ni desdeñado, por el contrario, su aleación de metales le permite que su superficie sea como un espejo por lo que llama mucho la atención, pero además tiene un mecanismo hidráulico que le permite esporádicamente parpadear. Por eso te digo no sé si es por ser vieja o ser estatua.

Luz había empezado a notar que los ojos vidriosos del hombre la contemplaban con una intensidad más profunda que con la que miraba la sirena y que estos eran demasiado obscuros. Prefirió no voltear e ignorar la mirada hasta que percibió que había dejado de observarla.

Con permiso.

Propio.

Se sintió preocupada cuando vio que el hombre se dirigía a la estatua, se acercó a las rocas que la rodeaban y aunque al principio temió que se fuera a resbalar y ahogar, notó que solamente acarició una nalga de la pisciforme, se le figuró una escena obscena y graciosa puesto que estaban hablando de las vejaciones sufridas por la estatua, cuando ni siquiera había tomado en cuenta que también la estatua es fotografiada, tocada y asediada por tantas personas que de tener mirada bien esculpida seguramente sería con el mismo ceño que posee su contraparte Medusa. Se fastidió pronto porque su soledad había sido interrumpida y el frío se le había metido hasta los dedos de los pies, por lo que hubiera decidido volver a casa, de no ser porque notó que él había escondido algo debajo de uno de los huecos que formaban el cabello metálico de la sirena.


Level of concern

“En lugar de simplificar tu alma, tendrás que acoger cada vez más mundo con tu alma dolorosamente ensanchada.”

Lobo estepario – Herman Hesse

El exilio

Encuentro intrincado y al mismo tiempo tan sencillo imaginar cosas, pero una vez que suceden me es imposible despegar los ojos de la fantasía a la realidad, o que la realidad no se sienta como un sueño se vuelve cada día más complicado. 

En mayo del 2017 me exiliaron, nunca había hecho algo tan malo; conozco múltiples historias de personas que vomitan a sus madres, que golpean a sus padres, que viven dando tumbos saliendo de una fiesta y volviendo a la misma fiesta sin acordarse de que estaban ahí, historias de carros manejados por ebrios lanzados al río y de personas que manejan mal y chocan hasta 5 veces en un año. Las historias que escucho que incluyen a personas golpeadas o cercenadas y otros que viven las infidelidades de sus padres y siguen ahí sin comprender porque no se separan. Lo que yo hice fue tener relaciones y ser atrapada por mis padres a mis 26 años, lo cual incluye mencionar que no fue en el acto, pero tenían maneras para sospechar. Cuando se dieron cuenta sabía perfectamente que sería mi fin, sabía dentro de mí que esa tarde después de trabajar estaría más pronto alistando mis maletas y tendría que buscar donde caer. Tenía noción de algunas casas que me quedaban cerca de mi trabajo (en ese tiempo ni siquiera tenía carro propio) y pensaba en un sitio que me permitiera llegar en un tramo corto a mi trabajo y que no supusiera un peligro grande para mí, de preferencia con un compañero. Cuando llegué esa tarde ni siquiera pude consultar a los pacientes (ninguno llegó tampoco porque no me iba bien en ese entonces ni había alcanzado popularidad), estaba preocupada pero en mi orgullo y necedad no quise agachar la cabeza y admitir que me había equivocado, que había tomado malas decisiones y que posiblemente mis decisiones demeritaban año con año mi “valor como persona”, yo lo sabía pero al mismo tiempo me resistía a esa idea pobre y sin sentido sobre el valor de las cosas. Todo transcurrió de manera casi utópica, me habían invitado a cenar a Wendy’s y en cierta forma lucían sonrientes y calmados - ¿quién carajos sonríe cuando se va a deshacer de su hija y la va a lanzar a la calle? -  pienso que se debía a que ese sería mi castigo y que regresaría arrepentida de mis acciones, lo cual no pasó. De la nada mi padre me dice que tomaron en cuenta mi petición de irme de la casa y que si estaba lista para empacar mis cosas, dije que sí incluso si realmente no estaba lista, pero en la tarde resonaban en mi cabeza una y otra vez las palabras de mi madre “prostituta, golfa, nadie te va a querer ni a respetar” y esa sonrisa me confirmaba simplemente que lo que pensaban mis padres de mí era que no importaba si había tenido calificaciones perfectas siempre, si había acabado mi licenciatura en medicina, que había publicado en libros o revistas, no importaba si desde niña era autónoma y me valía por mi misma para lograr mis trabajos y pasar los exámenes en tiempo y forma. Todo lo que importó era que ya no era “pura”; mi novio de entonces tampoco era una promesa, lo conocí en el servicio social, alguien que de principio me cayó mal porque no ponía atención a la clase introductoria, alguien que se rodeaba de varias mujeres así fueran menores de edad, y que se metía sin problema con varias personas incluso si ellas tenían hijos o pareja. 

Nuestra relación cursó de principio como amigos, lo visitaba y el me visitaba pues nuestros pueblos estaban a 5 km de distancia en carretera y era una manera de pasar el rato y deshacerme de mi depresión por estar sola y lejos de mi familia. Las circunstancias y el tiempo nos juntaron de alguna forma, no sé sinceramente que vio en mí, porque de principio nunca fui su tipo. El opinaba de mi que estaba gordita y que por todas las cosas que le había contado que yo no era apta como su pareja – aunque estoy segura de que si le preguntan si dijo eso lo negaría, ya que nunca asume la responsabilidad de las cosas que dice y encima es tan distraído que no se acuerda-. Adelgacé, me dedicaba a realizar Insanity por las mañanas, comer 700 kcal y jugar softball por las tardes, sí tomaba como marinero, hablaba a veces como marinero y fumaba como si fuera farola, pero estaba en un punto de mi vida en que me sentía muy perdida y no había atendido ni siquiera mis problemas para enfrentarme a estos cambios. De alguna manera se sintió atraído a mí y terminamos juntos no sin antes recordarme que no éramos nada (tenía esa idea de cero compromisos y satanizado el matrimonio). Las chicas del pueblo seguían enviándole mensajes a su celular y en una fiesta terminó saliendo con una enfermera frente a mi cara, ¿habría tenido yo palabra para reclamar a alguien que no era nada mío? Probablemente no, pero cuando quieres a alguien sucede que no buscas su sufrimiento. Ese día lloré hasta el amanecer en silencio en otra parte de la clínica donde nos quedábamos. El tiempo avanzó y vi en él atisbos de arrepentimiento y lo veía como quiere uno ver a las personas al principio: como un hombre honesto, gracioso, justo y cariñoso. Con el tiempo la amistad había reafirmado algunas cosas y entre ellas que lo quería mucho, que quería estar de su lado, apoyarlo, no dejar que se aprovecharan de él y hacerlo sentir que yo no me atrevería a hacerle daño o dejarlo sin motivo. Mis metas de por medio estaban planteadas desde el principio, yo quería una familia y una vida para siempre con alguien y su respuesta se resumía en “si estás conmigo por el matrimonio olvídate de mí” tal vez estaba muy ilusionada y por ello nunca razoné que esa fue la advertencia de toda su vida, pero sin duda había cortado mis alas desde el principio y aunque yo le decía que mejor terminara él la relación siempre había una frase anticipada de “pero las cosas pueden cambiar o te amo aunque no piense en esas cosas”, ¿qué clase de decisiones toma una persona que confía en su pareja y su palabra?. Tuvimos relaciones y posteriormente surgió el aprecio y la admiración mutua con el tiempo. Y cuando mis padres se dieron cuenta de ello y estaba alistando mis cosas en bolsas de basura sentía un profundo miedo, esto significaba un problema mío donde la responsabilidad era compartida, pero al final de cuentas mío, ¿cómo podría irme con él si él no quería ningún tipo de responsabilidad conmigo? Contacté con una amiga preguntando por un apartamento y ese mismo ya lo habían arrendado por lo que no estaba disponible, no tuve otro remedio que pedirle ayuda para que sus amigos me aceptaran como compañera. En menos de una hora mis cosas estaban arriba del carro y al llegar al lugar más alejado me dejaron en la casa y mis cosas en la banqueta sin despedirse. Fue eso doloroso a tal grado que empecé a escalar odios y resentimientos, a tal grado que me sentí en el completo abandono sin poder contar con nadie porque en realidad no conocía muy bien a mis compañeros. El tiempo pasó y visitaba a mis padres remotamente una vez al mes si mucho, no compartía con ellos nada personal y permanecía con mis roomates o la familia de mi novio. Hubo altas y bajas en nuestra relación, pero no había sido igual a ninguna otra relación que hubiera tenido, en otras circunstancias tal vez no hubiera accedido a tanto como por ejemplo participar en eventos de su familia, viajar con ellos o interactuar a tal punto de conseguirles medicamentos o ayudarles, no hubiera querido presenciar los conflictos en su casa o ser tan tolerante y paciente, aunque sus amigos fueran groseros. Si no hubiera sentido el profundo cariño que le brindé desde el principio no habría dejado pasar tantas cosas ni habría aceptado haber hecho muchas de ellas. Ahora no imagino que podría estar haciendo ahora o como podría salir de esta situación. 



La desintegración 

Es muy difícil y habría que decir que he vivido peores, que he sobrevivido a muchas cosas y a pesar de todo seguía viva, trabajando y estudiando, buscando solo hacer lo mejor que pudiera sin que nada me detuviera. Ahora es distinto, ni siquiera es desesperación o tristeza total, puede que incluso sea solo la decepción o el abandono que vuelvo a experimentar. No imagino como puedo continuar porque, aunque he cambiado y mejorado como persona y entregado siempre lo mejor a pesar de los problemas, aún así me quede sola al lado de una persona que me pregunta si estoy bien al mismo tiempo que afirma que la decisión de romper era la mejor decisión que podía tomar. ¿Podrían por un momento imaginar vivir por 3 años con alguien, querer aprender a cocinar para entregarle algo por las tardes que llega hambriento de trabajar, apoyar a su familia y amigos en todo momento, ser la primera en no dejarlo morir y ser la única cuya presencia le alegraba el día con solo estar? ¿podrían ustedes pensar que se acuestan y duermen con alguien cuya presencia, aunque te dé la espalda, te da tranquilidad y que tu deseo es volver a despertar rápido para poder ver su cara?, ahora que me acuesto sola, que está oscuro y que él no puede decirme ni buenas noches ni acercarse a despedirse, siento que quiero dormir pronto para evitar sentir lo que siento, y que no quiero despertar porque será otro día largo donde pasará a ignorarme, a hacer otras cosas y a decirme lo contento que está ahora que no estamos juntos, todo eso aunque yo lo siga queriendo. Ni siquiera fue que él fuera mala persona, siempre tenía claro lo que quería, pero siento injusto que me hiciera que permaneciera ahí con sus palabras diciéndome cuan importante era para el y que mi presencia en su vida era esencial, cuando lo mejor era que desde el principio no fuéramos nada. Es como estar un funeral día tras día mientras lo veo tratándome como extraña, incluso como si no estuviera ahí, y que cuando hable con él me muestre lo contento que está, mientras mi corazón aún no puede superarlo, no puede dejarlo ir y definitivamente mientras no dejo de llorar día tras día preguntándome si de verdad soy insoportable, poco apta o que no soy material para nadie. No sé exactamente que pensar porque los días son iguales, y no tengo nada que me estimule a ser mejor persona o a volver a dar tanto por alguien, sacrificar tanto por alguien que no tenía ya planes para mí. Sus amigos podrían llamarme loca pero nunca estuvieron en mi posición y si lo estuvieron ya lo superaron porque tenían quien los apoyara siempre. Yo me quedé sin familia, sin amigos y sin nadie que pensara bien de mí. Seré la villana del cuento porque estaba bien que el se sintiera ofendido o se enojara, pero no estaba bien si yo le pedía que dejara su teléfono de lado o que pusiera un poco de atención si teníamos una salida juntos, estaba mal si yo proponía los planes, y para eso siempre había una excusa, pero si alguien más proponía algo similar no había ni un pero. Estaba mal que yo le pidiera consideración porque inmediatamente le seguían palabras despectivas como “exagerada” y “loca” cuando no tenía nada de locura lo que sentía, que me desplazaba siempre por alguien más, los planes de alguien más, las ideas de alguien más y todo mundo tenía cabida en nuestra relación menos mi voz. Decirle lo que estaba mal siempre iba de su respuesta defensiva y cosas que el nunca quiso arreglar. Invertí cerca de 10 mil pesos reparando mis problemas para ser mejor y que nadie pudiera decirme que no valía la pena, para poder ser agradable pero nunca vi que el invirtiera algún tipo de esfuerzo para reparar su miedo al matrimonio, para dejar la actitud inmadura de cero compromisos o si quiera para comprender que lo que hacía me hacía sufrir, ya que sus principales contestaciones siempre fueron “no creo en el matrimonio porque el de mis padres fracasó y no quiero pasar por lo que ellos pasaron” “no quiero ir a terapia porque los psicólogos no pueden ayudarme” “no debería cambiar porque así crecí y si alguien se siente mal por lo que hago o digo es responsabilidad de esa persona por sentirse así”, con todo eso siempre había una excusa y siempre venía acompañada de palabras bonitas que ahora no tienen ningún sentido pero excusaban perfectamente su actuar. Las cosas se terminaron porque teníamos esa pelea constante donde yo reclamaba su atención y el no era capaz de otorgármela y cuando lo confrontaba al ser tachada de exagerada o loca no hacía si no exacerbar el problema hasta el punto donde mi corazón no lo resistía y estallaba en llanto y enojo. Desde el punto de vista va a decir que ni siquiera sabía porque peleábamos, solo que peleábamos mucho y por eso no podíamos seguir juntos. Ahora que terminó, mi segundo paso sería arreglar mis problemas, pero no pienso dar nada que no quiera dar, ni hacer sacrificios por nadie hasta que dentro de 5 años haya demostrado valer la pena, hasta que demuestre que es exitoso y apto para mí, y no poner el bienestar de nadie por encima de mí. Sería mudarme de la casa, desaparecer de su vida y no complacerlo ni siquiera con mi amistad, ya que ningún amigo me ha hecho llorar así en la vida como él, y eso no es amistad. 

¿Qué me quedó ahora? Me quedaron algunas anécdotas e historias de supervivencia; a veces pienso que era libre como lo era el aire dentro de las aspas de un ventilador en nuestro cuarto, que miraba los cultivos pensando que esta calma permanecería siempre como cuando nos subimos al camión de transporte y el ocaso rellenaba los huecos de oscuridad y de amarillo, y que las noches podían seguir en la eternidad, pero ahora no lloramos, ahora nos emborrachamos. 



El río 

Mis historias nos llevan desde una noche donde condujo ebrio después de una boda en la que se bebió sus tragos y los míos para posteriormente terminar chocando el carro contra la reja de un vecino y hundiéndolo en el río del pueblo, dijo - ¡No te tomes eso, te quieren violar! - y como agua fluyó por su garganta el ron. Un examigo - Alex- nos acompañaba, pero ni a él ni a mí nos soltó el carro, tras atravesar el riachuelo el carro quedó enterrado en la pendiente del río con el agua fluyendo hacia el motor, nuestra esperanza era que no lo apagara para sacarlo con algunas ramas en reversa, pero lo apagó y acto seguido se durmió. Lo acostamos como bulto de cemento en el asiento del copiloto y salimos por las puertas traseras que aún no se habían inundado. Alex se quedó conmigo toda la noche mientras buscábamos ayuda. Él y yo en medio de la nada a las 2 de la mañana figurábamos las rutas que podíamos tomar, prácticamente había dos caminos: uno muy oscuro que no parecía llevar a ninguna parte y la parte del riachuelo que cruzamos previamente. Quise correr en sentido a la oscuridad para ver si habría más calles adelante pero en cuanto escuche a los perros quise retroceder, el suelo se encontraba húmedo por la lluvia y con el vestido negro de la boda, las medias y los tacones terminé cayendo en cámara lenta hacia el fango, Alex se acercó a levantarme y juntos decidimos cruzar el río con el agua cubriendo la mitad de nuestro cuerpo; pensaba “si el río nos tuviera que arrastrar era más seguro si nos sujetábamos y que nos arrastrara a los dos”. Cruzamos sin problema con el frío de la corriente y logramos llegar a carretera donde pedimos auxilio, me puse mis Converse (siempre los llevaba por si me cansaba los pies en la fiesta) y me puse a correr con una lampara en la mano tratando de hacer señales. Creo que al mismo tiempo fue emocionante a pesar de la dificultad de la situación porque esos sueños densos donde corres en la madrugada con vestido corto sintiendo la brisa del bosque es algo que no ocurre dos veces en la vida. Finalmente, nuestra aliada del pueblo – una amiga de mi ahora exnovio- logró vernos y traer un vehículo para remolcarnos, su primera expresión fue “cómo le hicieron para cruzar este riachuelo y no pudieron salir de ese otro que es menos profundo”, la verdad es que no sabíamos, pero el carro estaba atascado en su totalidad. Cuando llegamos a rescatarlo él ya había despertado y estaba haciendo llamadas con preocupación a nuestra aliada, creyó que lo habíamos dejado solo. La noche siguió más tranquila hacia las 4 de la mañana que ya lo habíamos acostado y que yo me encontraba en la regadera con el vestido negro lleno de fango y las medias rotas pensando en todo lo que acababa de pasar. Si se preguntan si el carro volvió a funcionar puedo decirles que todavía anda desde hace 2 años.

Colofón

Otras de nuestras anécdotas nos llevan a una fiesta trampa de una enfermera donde aparece King Pérez y donde se ubica la cronología de Los senderistas en ese orden. Finalmente la vida nos dio mucho, muchas oportunidades de hacer las cosas mejor, habiendo sobrevivido una masacre, un incendio, un exilio, un invierno muy duro, una primavera en la playa, un verano traicionero y dos intentos de suicidio, lo que acabó con nosotros fue un simple post de Facebook. ¿Porqué? Me imagino porque las cosas suelen encajar perfectamente y de repente se descuadran de tal manera que no vuelven a ser igual y se convierten en un descenso hacia el desenlace de una relación. Existen en mi haber un juego de tenis con un pelotazo en el ojo, intentar aprender tae kwon do, una katana de madera, un patín del diablo, algunas fiestas de disfraces, algunos cumpleaños felices otros no, y navidades viendo luces y envoltorios, pocos 14 de febrero, y muy de vez en cuando una salida a comer solos. Era una relación tan grande donde todos cabían bien y donde yo nunca encajé.