Primer paraje

Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.

jueves, 10 de septiembre de 2020

La verdadera muerte de un alcohólico

 La verdadera muerte de un alcohólico



"Spinetta nunca se enteró que Cerati no despertó y Cerati nunca se enteró que Spinetta murió".

Anónimo

Prólogo

        Se encontraba presionada boca abajo contra la cama, la desesperación y la asfixia a la que estaba siendo sometida hacía que se le nublara la vista de momentos, pero sabía que no moriría, todo era para intimidarla. Hacía tiempo que había desistido de empujar y de intentar zafarse porque finalmente siempre terminaba sujetándole las manos por encima de la cabeza y bajándole los pantalones hasta abajo de las rodillas, entre más luchaba por zafar las manos y pegarle en el rostro, más fuerza utilizaba lastimándole las muñecas y sentándose sobre ella; la furia de él aumentaba a tal grado que la lastimaba más si luchaba que si no hacía nada. Por lo que solo optó en esta ocasión por dejar que pasaran las cosas y que hiciera lo que tuviera que hacer. Se encontraba despierta, pero cerraba los ojos para no ver nada, incluso para fingir que era sólo un sueño, la boca le sabía amarga, el olor era de cerveza tal vez, y sólo podía distinguir una tenue luz que se filtraba por las pesadas cortinas que colgaban de la salida exterior en el segundo piso. En ocasiones su consciencia figuraba muchas ideas sobre muerte, la muerte de ella, la de él, la de su familia; de pronto el sonido de unos pasos hizo que se detuviera de empujarla contra la cama, guardo silencio y cubrió con su mano derecha la pequeña boca de la niña de 5 años. Los pasos se detuvieron frente a la puerta y sintió la mano casi romperle la quijada de un apretón, quería silenciarla a toda costa, hubo una pausa indefinida donde ninguno de los dos se movió.

Le picaba la nariz, giro su cabeza para poderse rascar con la almohada. Sudaba y la habitación se había tornado sofocante. Tenía miedo porque en ocasiones sentía que la mataría, pero nunca terminaba haciéndolo y la ira juntada en la garganta formaba un nudo y una sensación de estallamiento de sesos. Por mucho que se fugara mentalmente para pasar el tiempo y olvidar su situación, un llanto profundo empezaba a aflorar desde su pecho; las lágrimas se acumulaban en la almohada hasta mezclarse con el sudor y formar una especie de humedad que se podía sentir en el ambiente, y cada vez que exhalaba en llanto era como inundarse de oscuridad, auto-desprecio y veneno. La única forma en que ella sentía que podía evadir esa sensación

Se había convertido en una actitud semanal esperar con el carro cerrado mientras contemplaba la doble entrada a la casa de la abuela. Sabía que si se metía sería humillada nuevamente.

Capítulo 1 Sirenas



Había cumplido 27 años cuando se dio cuenta de que la sirena de Calsberg Helsingor no estaba sola; esa noche sería la cuarta noche que llevaba sin dormir, estaba soñando que varias voces hablaban a través de las paredes y una sombra oscura se ceñía sobre uno de los asientos de la habitación, era alta, no tenía rostro y surgía casi mimetizándose de la esquina del cuarto, fue al despertarse cuando decidió prender las luces de navidad que había colocado estratégicamente para estos casos en que las pesadillas no la dejaban dormir, pudiera ser que el color rojo de la habitación pareciera sintonizarse más con una noche de ritual, pero era una luz a final de cuenta tenue. Se sentó sobre la cama de la habitación, miró hacia la ventana el reflejo de las luces de la ambulancia que acaba de llegar y se acordó entonces de Copenhague; había un lugar que siempre había visto en la portada de las primeras canciones de Vetusta Morla cuyo puerto tenía una sirena, se sentía demasiado alterada y su primer pensamiento fue que tal vez podría tomar un paseo para verla de noche. La sirena era un homenaje a la del cuento de hadas de  Has Christian Andersen, pensaba que la versión de Disney lucía tan patética comparada con la historia original donde su protagonista, que siendo traicionada por su amado, terminó convirtiéndose en espuma; la sirena se encontraba frente a un cúmulo de rocas que recibían la brisa marina del báltico, no recordaba exactamente de qué estaba hecha solo sabía que este año cumpliría un siglo de haberse fabricado, y que solo había viajado una vez a Shanghái.

Todo parecía callado en el momento que ella fijaba la mirada hacia la espalda de la sirena y hubiera permanecido más tiempo de pie frente al muelle de no ser porque dando tumbos se acercaba un hombre con una gabardina marrón hacia la estatua; para ser alguien que podría aparentar ser cualquier persona, era instintivo en ella siempre mantener la guardia arriba, incluso si eran tan inofensivos como un hombre gordito de lentes con una boina de prominentes entradas. Por un instante sintió que el hombre se le aba-lanzaría encima y estaba preparada para soltar una patada “pi chagüi” y correr, cuando notó que solo se había acercado a la orilla para mirar de cerca la quimera marina. Bajó la guardia y se limitó a observar.

No está sola.

¿Cómo?

Pasaron casi 100 años, pero tiene un compañero y, es bueno ¿sabes?, ha pasado demasiadas vejaciones, yo digo que por vieja o por ser estatua, pero desde que se instaló en 1913 los Carlsberg la cedieron para ser un icono de la ciudad. La han decapitado dos veces, le han amputado un brazo, y la han pintado de tantos colores como no imaginas, con todo y las generaciones que se han movido a lo largo del tiempo ha portado desde un burka – cuando fue el tiempo de las protestas contra la entrada de Turquía a la unión europea- hasta una gabardina blanca como las del Ku Klux Klan. La sirena representa muchas cosas para muchas personas, pero solo parece que para nosotros importa, ni siquiera los turistas se sienten tan emocionados de verla.

Suena a una mala fortuna. ¿a qué se refiere con que tiene compañero?

Han. Han es su compañero inoxidable, pero a diferencia de ella, el no quedó petrificado ni desdeñado, por el contrario, su aleación de metales le permite que su superficie sea como un espejo por lo que llama mucho la atención, pero además tiene un mecanismo hidráulico que le permite esporádicamente parpadear. Por eso te digo no sé si es por ser vieja o ser estatua.

Luz había empezado a notar que los ojos vidriosos del hombre la contemplaban con una intensidad más profunda que con la que miraba la sirena y que estos eran demasiado obscuros. Prefirió no voltear e ignorar la mirada hasta que percibió que había dejado de observarla.

Con permiso.

Propio.

Se sintió preocupada cuando vio que el hombre se dirigía a la estatua, se acercó a las rocas que la rodeaban y aunque al principio temió que se fuera a resbalar y ahogar, notó que solamente acarició una nalga de la pisciforme, se le figuró una escena obscena y graciosa puesto que estaban hablando de las vejaciones sufridas por la estatua, cuando ni siquiera había tomado en cuenta que también la estatua es fotografiada, tocada y asediada por tantas personas que de tener mirada bien esculpida seguramente sería con el mismo ceño que posee su contraparte Medusa. Se fastidió pronto porque su soledad había sido interrumpida y el frío se le había metido hasta los dedos de los pies, por lo que hubiera decidido volver a casa, de no ser porque notó que él había escondido algo debajo de uno de los huecos que formaban el cabello metálico de la sirena.


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