Primer paraje

Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Carta pictórica


"El surrealismo descansa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación no tenidas en cuenta hasta hoy, en la omnipotencia del sueño, en el proceso desinteresado del pensamiento".
André Bretón, 1924, Manifiesto Surrealista.
Para: Barco a la deriva.

Hace un par de semanas me encontraba al fondo de la fiesta, recargada en la pared junto a una leyenda que apodamos "King Pérez", King por propia autodenominación del soberano y Pérez por derecho a nacimiento; tratar de explicar el fenómeno de este personaje es como remontarse a la biografía del primero en su tipo que fue Tito Larcio. Un personaje que cree en la justicia pero que habla con vileza; que cree en la rectitud pero secretamente elucubra la peor de las venganzas a los miles de enemigos que forman las filas Antiking, dirá como tenga que decir las cosas de manera áspera pero con respecto a sus amigos muchas de las veces se esconderá en el mutismo.

Anacoreta por excelencia, ser presuntamente asexual, y objeto de experimentos farmacológicos en aquellos tiempos del hospital; fue el principal protagonista de un Blackout maratónico a causa de una combinación de medicamentos con metilfenidato. Y ahora se encontraba a mi lado tomando con mucho recelo un vaso de soda mientras fumaba Marlboro Rubí, y mientras veíamos con cierto desagrado un beso broche con "lucha de lenguas" entre una enfermera y el hombre que me había estado gustando recientemente; la incomodidad y la pequeña risa nerviosa que salía de King era comparable al dolor que yo intentaba esconder mientras los veía y mientras intentaba mantenerme sonriente y callada. Durante toda la noche los observé servirse vaso tras vaso de Miel de Agave, mientras King y yo permanecíamos un rato en el frío para no incomodar con el humo, y cada minuto que pasaba era un minuto más intolerable. Los besos, las risas, las caricias bajo la mesa, ella metiendo condones en la bolsa de su chamarra y la reiterada y nauseabunda plática de una muchacha que a estas alturas ya debía ser historia, hicieron de esa noche toda la escena de una película de David Lynch. En aquel momento King había manifestado que se iría de vuelta a la clínica para ir al baño, pero conociéndolo sé que solo buscaba apartarse tanto como yo, cuando pasó el tiempo y vi que no regresaba empecé a enviarle mensajes para que tan solo viniera por mí; a ambos nos parecería normal si nuestro compañero se quedaba a pasar la noche con la enfermera así que estábamos de acuerdo en abandonarlo e irnos a dormir.

Me subí al carro junto con él y le dije que nos fuéramos, sin problema accedió; el código a veces dicta en ciertos casos que si tu amigo tendrá suerte esa noche que se le deje solo, pero me llegué a sentir culpable pues nos había dicho que no deseaba estar con ella, apenas dado la vuelta le pedí que regresáramos por él, y aunque se molestaran en la fiesta que lo sacáramos de ahí. King hizo todo el favor y lo subió al carro.

Estuvo llorando, pateando las puertas, llevándose las manos a la cabeza y gritando que lo sentía y que no quería estar con ella, insistiendo en que nos largáramos del lugar. Toda la travesía del carro a la clínica fue la famosa interpretación de las tres caídas de Cristo hasta que lo llevamos a su cama.

Pasé el resto de la noche desde la una de la mañana hasta las seis llorando sentada en una de las bancas con las rodillas en el pecho pensando en que yo realmente no importaba y ahora que lo pienso más bien conmovida por tener encima Miel de agave y Passport; nunca fue nada serio y de inicio se estableció así, eso fue algo que recordé y comprendí durante esa noche, así como también la aberración de mis padres, así como también todas las diferencias y particularmente las cosas que también me desagradaban de él, por lo que al final de todas esas horas establecí que lo más cuerdo era su amistad como de inicio.

Pienso, o quisiera pensar que si buscara a alguien quisiera no hablarle sobre mi pasado -me avergüenza sobremanera-, no decirle sobre parejas anteriores, no decirle sobre todas aquellas cosas que me hirieron y me hicieron lo que soy ahora pero al mismo tiempo quisiera que alguien no viera a mi pasado como mi defecto, sino todo lo que he logrado a partir de entonces; ¿merezco algo bueno para mí? siento que sí, siento que es mi derecho sí, vivir experiencias y equivocarme pero terminar siendo feliz un domingo por la tarde en pijama viendo Netflix con la persona que más me haya podido amar y por ello, sospecho, que ya la había conocido antes de los 25 años y no sería otro sino el héroe de otoño, pero mi miedo a dar el siguiente paso y aventurarme al extranjero me detienen justo aquí mientras veo un beso que no deseo ver de un barco a la deriva con una enfermera de cascos ligeros.

Espero que nada de este confesionario sea leído hasta que pase el tiempo como para reírnos de esto.

Atentamente: Tu amiga bato.



miércoles, 26 de julio de 2017

Anacoreta



No puedo evitar sentirme como cienega insipida,
como parte de los festejos fúnebres de diciembre,
un diálogotedio inequívoco e insufrible
que amenaza con acabarme en estampida.

Me siento decepcionada de las familias grises
que suenan en mi tejado como quejido de bostezos,
y en medio del monstruo corvo sin cesos
que se deja abrir las piernas y repliegues

Siento como poco a poco vuelvo a ser objeto,
no puedo evitar sentir miedo al abrirme,
sintiendo su pornotanteo obsoleto
y su ansiedad de titanica estirpe.

He sido paralizada y perdido la memoria de lo que fue,
me he convertido en metáfora de esquizofrenicos,
y burla de los tontos que insisten en herirme
y de los que la memoria no guardará como recuerdos.

Quisiera decir los diez nombres de lo que vivi,
los tres secretos con los que existo como fantasma,
el vértigo que no para sus doscientas vueltas,
y las siempre-tristezas que pagan renta en mí.

El vómito de esta merma-vida que no se detiene,
que me lanza en proyectil como mentira cenobita
y siendo eremita del recuerdo constante
de que todos los demás ya se van.




lunes, 19 de junio de 2017

Algo sobre el anatema de las solanáceas

Ausencia de Dios
"Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote."
Mario Benedetti.


No puedo escupir al cielo, ni a nadie,
no puedo decirles el odio que me crece,
ni la desdicha que me nace,
ni siquiera el silencio que me sigue
detrás de las miradas evasivas.

Muchas veces dije no-me-olvides
y otras muchas soledades fingí ser cordero,
y parecía un muro hablándole al frío,
un perro negro hablándole al suelo
ahogándome en la pesadilla que me nutre.

No hay consciencia tras la muerte,
pero comprendo con precaución
que en aquella muerte cobarde
encuentro sólo ruido, sólo lágrimas,
sólo un sudor imperdonable.

Otra vez,
y vuelvo a erguirme para que me peguen,
sintiendo como las uñas me crecen
apretujadas contra mi carne llena de coraje,
me crece una sustancia negra asfalto.

Y veo como tiembla la ventana de frío,
como tiembla mi mandíbula callada, 
la ansiedad se hace tráfico y delirio,
pero es un dolor que tu no sientes,
es una muerte que no estará donde estés.

Me salen piedras de los ojos,
hábito que no me habita, ni me piensa,
no me sueña, ni se acerca un tanto
para ver como tiemblo bajo la cama,
para ver que ya ni siquiera tiemblo.


sábado, 29 de abril de 2017

Ocho



Tengo los ojos llenos, tal vez es miedo,
tal vez es el desahucio de este viejo lenguaje
uno que nunca habré traducido,
y que tal vez no he querido entender.

El cielo cenizo y frío y callado me habla
de las troikas sin consciencia en este trabajo
sin romance ni brillo de primavera árabe
que empieza a parecerse a muerte y desalojo.

No tengo la capacidad de entenderlo,
no puedo contra el complot de sangre,
o contra la denuncia de procesos
que se agolpan en mis hombros con hambre.

Deus ex machina, mais Dieu est mort
todo a esta hora que se desquebraja
y se rompe bajo el hipnotismo
de un momento perro de Pavlov,

Hasta ahora me encierro en la habitación,
hay rejas y tengo la llave pero no el valor,
me quiebro bajo la viga que se abre
y que me grita suicidate por favor.

Y lo pienso a menudo, dans la solitude de la nuit
esos momentos de consciencia que duelen,
que pican como agujas en los talones,
se duerman también bajo la soledad de la nuit.

miércoles, 26 de abril de 2017

El gato en el Tragaluz

He estado durmiendo a dos metros bajo tierra
y ahora he decidido dormir sobre la tierra;
he pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía
que ahora prefiero que me den la clara del día.
Bebe- No + llorá



Recuerdo en la noche haber enviado una nota de voz, más que nota de voz fue un continuo rechinar de sollozos y quejidos sobre no querer estar en el cuarto donde me encontraba; ahora que me dedico a escucharlo pienso en este momento que era una desesperación sine alter indicatio, un sinsentido que envié a una persona que se ha dedicado a construir una ausencia en mi vida, o sonando más justa, un imposible.
No recuerdo de donde surgió tal desesperación, lo cierto es que me sentía tan mal que quería salir corriendo de ahí.
Estoy viviendo en una casa hecha de block, tiene el techo de lamina, y la pintura de aceite -fácil de lavar, fácil de incendiar. A los lados la iglesia católica de San José, con una fachada humilde - justo como las que me gustan- y al otro una sala de velación con un edificio en construcción. Alrededor crece hierba salvaje, mis antepasados aparte de ejercer la profesión se han dedicado a cultivar en este patio. Al frente poseo varias enredaderas que dan flor, un rosal, un durazno, matas de fresa, pericos y truenos y por atrás quedan los cimientos de una pequeña parcela, con máxima propiedad al maíz y tal vez algún rezago de hortalizas y calabazas. Pero yo no he salido mucho, tengo miedo de quienes observan, de los vigilantes, los halcones, el punto, y todas esas cosas que me parecían invisibles en la ciudad y que hoy están manifiestas justo en mi estacionamiento.
Me causa en cierta forma gracia como las casas de mala connotación son rodeadas por la gente del pueblo, como si tuvieran un aura. No sé si a estas alturas estoy siendo descuidada o solo ejerciendo un poca de esa libertad que decía no tener en la universidad, pero yo salgo como si nada, pensando que por ser la médico del pueblo que habrá algo de aquel viejo respeto. Pero también soy mujer y pienso que sigo siendo un blanco, que sigo siendo parte de las potenciales víctimas de violación, porque aquí las chicas que han sido violadas también han sido silenciadas por la misma mafia local.
Vivo con miedo o mejor dicho duermo con miedo y siempre estoy repasando plan "A", plan "B", plan "C", y a veces me topo con la idea desilusionante de que sólo alcanzaría a encerrarme en el baño que no tiene salida; la pared del baño es demasiado alta, diría 3 metros - yo mido 1.65- y las ventanas que poseen acceden al ático improvisado y que tampoco tiene salida.


A veces quiero jugar una broma, esconder un pequeño cofre con un mensaje para que cualquier otro pasante curioso como yo se lleve una sorpresa.
Ese día, el día que estaba llorando sin parar sentada sobre la cama, con el calentón prendido centelleandome la cara, estaba pensando en la soledad que sentía, en la desesperación de no poder huir hacia las personas que quería, en estar encerrada en este lugar, llenándome de metas y objetivos imposibles que tenía que cumplir yo sola.
Pensando en que realmente a nadie le importaba si desaparecía, hasta el lunes que me encontraran ahorcada en la cocina, o empastillada con espuma en la boca sobre la cama.
Podría decir que bebería Passport y fumaría todos los días de no ser porque me he empeñado en mantener una dieta y algo de ejercicio para eliminar la ansiedad.
Pienso en la muerte siempre y siempre me siento como un arlequín de falsa sonrisa; pero pues... eso he sido desde hace bastante tiempo.
Con todo y eso me agrada mucho la gente, es muy amable, muy gentil y generosa, y nada me ha faltado desde que estoy aquí, pero a un precio alto, como solo la soledad puede ser.
A veces me encuentro engañandome a mi misma con tareas por hacer para matar el tiempo muerto, a veces hablo conmigo misma y me canso y a veces solo duermo porque no tengo otra manera de sobrellevar esto. Otras veces quisiera ser como el gato pardo acostado sobre el tragaluz pensando en las iniquidades de las moscas.