No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.
La tabaquería (Álvaro de Campos) - Fernando Pessoa
Lisboa, 15 de enero de 1928.
La tabaquería (Álvaro de Campos) - Fernando Pessoa
Lisboa, 15 de enero de 1928.
Si te acuerdas de mí, he vivido,
Si te acuerdas de mí y aún así sigues conmigo
A pesar de todas las copas rotas, a pesar de las deudas,
A pesar de todos los sueños sin realizar y que no se realizarán,
A pesar de que he vivido como inmundicia y enfermedad.
Si te acuerdas de mí, he soñado,
He soñado tantas cosas que solo sueñan los niños,
He soñado sobre Italia, sobre edredones en blanco,
Y sobre las cosas que sueño tengo tus ojos y tus manos
A veces sueño que soy feliz, pero tú sabes que es momentáneo.
Si te acuerdas de mí, no he cambiado,
En el fondo tengo recuerdos amargos y pies fríos,
He cambiado tantas veces que no recuerdo mis inicios,
He cambiado tanto que no tiene sentido ver espejos
Si en ellos al final del día solo serán petequias y mareos
Si te acuerdas de mí, sabes que duele,
Duele pensar el día que te vayas y me quedé sola,
Sola con recuerdos de pistolas de agua y amanecer,
Sola con ideas de cocinar juntos y ver películas también,
Sola que de tal manera nunca esté completa sin tu querer.
Y aunque está es una carta,
Que tú nunca leerás, que tú nunca entenderás,
Será el conjunto de las ideas que me sobrevuelan,
Y que se convierten en aluvión de ansiedades,
Agujas de silencio y recuerdos de una época que yo arruiné.
Si te acuerdas de mí y aún así sigues conmigo
A pesar de todas las copas rotas, a pesar de las deudas,
A pesar de todos los sueños sin realizar y que no se realizarán,
A pesar de que he vivido como inmundicia y enfermedad.
Si te acuerdas de mí, he soñado,
He soñado tantas cosas que solo sueñan los niños,
He soñado sobre Italia, sobre edredones en blanco,
Y sobre las cosas que sueño tengo tus ojos y tus manos
A veces sueño que soy feliz, pero tú sabes que es momentáneo.
Si te acuerdas de mí, no he cambiado,
En el fondo tengo recuerdos amargos y pies fríos,
He cambiado tantas veces que no recuerdo mis inicios,
He cambiado tanto que no tiene sentido ver espejos
Si en ellos al final del día solo serán petequias y mareos
Si te acuerdas de mí, sabes que duele,
Duele pensar el día que te vayas y me quedé sola,
Sola con recuerdos de pistolas de agua y amanecer,
Sola con ideas de cocinar juntos y ver películas también,
Sola que de tal manera nunca esté completa sin tu querer.
Y aunque está es una carta,
Que tú nunca leerás, que tú nunca entenderás,
Será el conjunto de las ideas que me sobrevuelan,
Y que se convierten en aluvión de ansiedades,
Agujas de silencio y recuerdos de una época que yo arruiné.

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