Primer paraje

Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.

viernes, 23 de octubre de 2020

El camino de los cobardes

Por eso necesito estar a solas.
Necesito estar solo mucho tiempo.
Tengo que reconstruirme cada día
mi mundo, que destruyen los demás.
Fonollosa, José María. 
"Carrer de Girona - Ciudad del hombre".





El año dos mil veinte parece un profundo entierro, 
la sopa primigenia atemporal e inhóspita me dice
que tengo la fe de un perro esperando tu encuentro,
sin saber que este es el camino donde se pierden las raíces.
 
Dejó desierta las calles y parece difícil contradecirse,
si soy un mal borracho no es por falta de práctica,
es exceso de remordimientos que se maldicen,
y me parece imposible continuar existiendo en la gráfica.

He logrado con mucho esfuerzo llegar a octubre,
sin otro rasguño que el de tus silencios,
me cuesta trabajo llegar a casa, al inmueble
que me cuenta como es el borde del recuerdo.

Crecí pensando siempre en los finales,
a veces tomo alcohol pensando que me río,
mi alegría es el cheque que el coronel
jamás encontró, es el sustento del vacío.

¿Dónde me quedé cuando no tenia que fingir,
cuando tenía todos los sueños del mundo?
Tengo 28 años y desde entonces existir
se parece mucho a cargar un difunto.

El estrés me mastica y me devora repulsivo;
el peor error que uno puede cometer
es enarmorarse del amor o víctima definitivo
creer que lo nuestro es mordern romance.

Soy yo quien mira el reflejo tras el botiquín,
que observa las puertas rotas, los cristales en el suelo,
que mira las huellas de sangre gotear en el adoquín,
mientras te ríes afuera fingiendo que no entiendo.

¿Si me muero ahora leerás mis cartas?
porque 2020 parece óleo de mujer con sombrero;
la promesa es un futuro donde charlan
la peste, el hambre y los sueños de enero.

Amplificas mi alivio sabiendo que me borras,
que mis mensajes se pierden como centavos
que en el suelo sin remordimiento dejas,
y me agrada sobre todo que no seamos amigos.





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