Primer paraje
Burroughs dijo una vez que no se habría convertido en escritor de no ser por la muerte accidental de Joan Vollmer, misma que él le provocase después de una subida de metadona el 6 de septiembre de 1951 en la ciudad de México; dos años después publicó "Yonqui". Una noche helada de 1910 el autor de Ana Karenina salió de su casa sin dar explicaciones; abordó un tren al azar hasta llegar a Astápovo, donde murió de hipotermia en una cabaña de guardafrenos. Paul Celan escribió "la poesía es una especie de regreso a casa", una noche de abril de 1970 se dirigió hacia el puente Mirabeau, a los costados se erigían los tenderetes verdes de los vendedores de libros viejos, el río Sena fue el último nicho de descanso después de suicidarse.
sábado, 29 de abril de 2017
Ocho
Tengo los ojos llenos, tal vez es miedo,
tal vez es el desahucio de este viejo lenguaje
uno que nunca habré traducido,
y que tal vez no he querido entender.
El cielo cenizo y frío y callado me habla
de las troikas sin consciencia en este trabajo
sin romance ni brillo de primavera árabe
que empieza a parecerse a muerte y desalojo.
No tengo la capacidad de entenderlo,
no puedo contra el complot de sangre,
o contra la denuncia de procesos
que se agolpan en mis hombros con hambre.
Deus ex machina, mais Dieu est mort
todo a esta hora que se desquebraja
y se rompe bajo el hipnotismo
de un momento perro de Pavlov,
Hasta ahora me encierro en la habitación,
hay rejas y tengo la llave pero no el valor,
me quiebro bajo la viga que se abre
y que me grita suicidate por favor.
Y lo pienso a menudo, dans la solitude de la nuit
esos momentos de consciencia que duelen,
que pican como agujas en los talones,
se duerman también bajo la soledad de la nuit.
miércoles, 26 de abril de 2017
El gato en el Tragaluz
He estado durmiendo a dos metros bajo tierra
y ahora he decidido dormir sobre la tierra;
he pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía
que ahora prefiero que me den la clara del día.
Bebe- No + llorá
Recuerdo en la noche haber enviado una nota de voz, más que nota de voz fue un continuo rechinar de sollozos y quejidos sobre no querer estar en el cuarto donde me encontraba; ahora que me dedico a escucharlo pienso en este momento que era una desesperación sine alter indicatio, un sinsentido que envié a una persona que se ha dedicado a construir una ausencia en mi vida, o sonando más justa, un imposible.
No recuerdo de donde surgió tal desesperación, lo cierto es que me sentía tan mal que quería salir corriendo de ahí.
Estoy viviendo en una casa hecha de block, tiene el techo de lamina, y la pintura de aceite -fácil de lavar, fácil de incendiar. A los lados la iglesia católica de San José, con una fachada humilde - justo como las que me gustan- y al otro una sala de velación con un edificio en construcción. Alrededor crece hierba salvaje, mis antepasados aparte de ejercer la profesión se han dedicado a cultivar en este patio. Al frente poseo varias enredaderas que dan flor, un rosal, un durazno, matas de fresa, pericos y truenos y por atrás quedan los cimientos de una pequeña parcela, con máxima propiedad al maíz y tal vez algún rezago de hortalizas y calabazas. Pero yo no he salido mucho, tengo miedo de quienes observan, de los vigilantes, los halcones, el punto, y todas esas cosas que me parecían invisibles en la ciudad y que hoy están manifiestas justo en mi estacionamiento.
Me causa en cierta forma gracia como las casas de mala connotación son rodeadas por la gente del pueblo, como si tuvieran un aura. No sé si a estas alturas estoy siendo descuidada o solo ejerciendo un poca de esa libertad que decía no tener en la universidad, pero yo salgo como si nada, pensando que por ser la médico del pueblo que habrá algo de aquel viejo respeto. Pero también soy mujer y pienso que sigo siendo un blanco, que sigo siendo parte de las potenciales víctimas de violación, porque aquí las chicas que han sido violadas también han sido silenciadas por la misma mafia local.
Vivo con miedo o mejor dicho duermo con miedo y siempre estoy repasando plan "A", plan "B", plan "C", y a veces me topo con la idea desilusionante de que sólo alcanzaría a encerrarme en el baño que no tiene salida; la pared del baño es demasiado alta, diría 3 metros - yo mido 1.65- y las ventanas que poseen acceden al ático improvisado y que tampoco tiene salida.
A veces quiero jugar una broma, esconder un pequeño cofre con un mensaje para que cualquier otro pasante curioso como yo se lleve una sorpresa.
Ese día, el día que estaba llorando sin parar sentada sobre la cama, con el calentón prendido centelleandome la cara, estaba pensando en la soledad que sentía, en la desesperación de no poder huir hacia las personas que quería, en estar encerrada en este lugar, llenándome de metas y objetivos imposibles que tenía que cumplir yo sola.
Pensando en que realmente a nadie le importaba si desaparecía, hasta el lunes que me encontraran ahorcada en la cocina, o empastillada con espuma en la boca sobre la cama.
Podría decir que bebería Passport y fumaría todos los días de no ser porque me he empeñado en mantener una dieta y algo de ejercicio para eliminar la ansiedad.
Pienso en la muerte siempre y siempre me siento como un arlequín de falsa sonrisa; pero pues... eso he sido desde hace bastante tiempo.
Con todo y eso me agrada mucho la gente, es muy amable, muy gentil y generosa, y nada me ha faltado desde que estoy aquí, pero a un precio alto, como solo la soledad puede ser.
A veces me encuentro engañandome a mi misma con tareas por hacer para matar el tiempo muerto, a veces hablo conmigo misma y me canso y a veces solo duermo porque no tengo otra manera de sobrellevar esto. Otras veces quisiera ser como el gato pardo acostado sobre el tragaluz pensando en las iniquidades de las moscas.
y ahora he decidido dormir sobre la tierra;
he pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía
que ahora prefiero que me den la clara del día.
Bebe- No + llorá
Recuerdo en la noche haber enviado una nota de voz, más que nota de voz fue un continuo rechinar de sollozos y quejidos sobre no querer estar en el cuarto donde me encontraba; ahora que me dedico a escucharlo pienso en este momento que era una desesperación sine alter indicatio, un sinsentido que envié a una persona que se ha dedicado a construir una ausencia en mi vida, o sonando más justa, un imposible.
No recuerdo de donde surgió tal desesperación, lo cierto es que me sentía tan mal que quería salir corriendo de ahí.
Estoy viviendo en una casa hecha de block, tiene el techo de lamina, y la pintura de aceite -fácil de lavar, fácil de incendiar. A los lados la iglesia católica de San José, con una fachada humilde - justo como las que me gustan- y al otro una sala de velación con un edificio en construcción. Alrededor crece hierba salvaje, mis antepasados aparte de ejercer la profesión se han dedicado a cultivar en este patio. Al frente poseo varias enredaderas que dan flor, un rosal, un durazno, matas de fresa, pericos y truenos y por atrás quedan los cimientos de una pequeña parcela, con máxima propiedad al maíz y tal vez algún rezago de hortalizas y calabazas. Pero yo no he salido mucho, tengo miedo de quienes observan, de los vigilantes, los halcones, el punto, y todas esas cosas que me parecían invisibles en la ciudad y que hoy están manifiestas justo en mi estacionamiento.
Me causa en cierta forma gracia como las casas de mala connotación son rodeadas por la gente del pueblo, como si tuvieran un aura. No sé si a estas alturas estoy siendo descuidada o solo ejerciendo un poca de esa libertad que decía no tener en la universidad, pero yo salgo como si nada, pensando que por ser la médico del pueblo que habrá algo de aquel viejo respeto. Pero también soy mujer y pienso que sigo siendo un blanco, que sigo siendo parte de las potenciales víctimas de violación, porque aquí las chicas que han sido violadas también han sido silenciadas por la misma mafia local.
Vivo con miedo o mejor dicho duermo con miedo y siempre estoy repasando plan "A", plan "B", plan "C", y a veces me topo con la idea desilusionante de que sólo alcanzaría a encerrarme en el baño que no tiene salida; la pared del baño es demasiado alta, diría 3 metros - yo mido 1.65- y las ventanas que poseen acceden al ático improvisado y que tampoco tiene salida.
A veces quiero jugar una broma, esconder un pequeño cofre con un mensaje para que cualquier otro pasante curioso como yo se lleve una sorpresa.
Ese día, el día que estaba llorando sin parar sentada sobre la cama, con el calentón prendido centelleandome la cara, estaba pensando en la soledad que sentía, en la desesperación de no poder huir hacia las personas que quería, en estar encerrada en este lugar, llenándome de metas y objetivos imposibles que tenía que cumplir yo sola.
Pensando en que realmente a nadie le importaba si desaparecía, hasta el lunes que me encontraran ahorcada en la cocina, o empastillada con espuma en la boca sobre la cama.
Podría decir que bebería Passport y fumaría todos los días de no ser porque me he empeñado en mantener una dieta y algo de ejercicio para eliminar la ansiedad.
Pienso en la muerte siempre y siempre me siento como un arlequín de falsa sonrisa; pero pues... eso he sido desde hace bastante tiempo.
Con todo y eso me agrada mucho la gente, es muy amable, muy gentil y generosa, y nada me ha faltado desde que estoy aquí, pero a un precio alto, como solo la soledad puede ser.
A veces me encuentro engañandome a mi misma con tareas por hacer para matar el tiempo muerto, a veces hablo conmigo misma y me canso y a veces solo duermo porque no tengo otra manera de sobrellevar esto. Otras veces quisiera ser como el gato pardo acostado sobre el tragaluz pensando en las iniquidades de las moscas.
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