Tal vez esta búsqueda y la certeza del engaño sean una oscura forma de la gracia.
El Pontífice, Meridiano 8-0, 1982
Hugo Gutiérrez Vega
Hugo Gutiérrez Vega
Ya no sé de donde recuerdo estas noches,
me senté un momento sobre la sangre de mi tafanario,
liberándome de una luteciana lluvia de ideas
que por más consabidas eran múltiples reproches
No quiero soñar con un viaje estrafalario
ni quiero saber en que encuentros tomé
sin saber que me mirabas cegado de fe,
porque en esta era del vacío como sabrás
No podemos encontrarnos; de eso yo sé más,
porque en la era del vacío, un adiós es por siempre,
un viaje es finiquitado con un olvido salvaje
y macerado hasta volverse de esa misma ralea.
Solo huelo la simpleza del petricor,
el cielo está casi límpido de llorar,
y yo sueño que miro hacia atrás
donde tu asiento se reclina en rechinidos.
Yo no sé, y lo afirmo, nada de estas noches,
porque me fumigan con tanta densa labial,
y tanta humedad indefinida en limerencias
que no encuentro manera de ser resilente
Me voy perdiendo en esta idea, y cabizbaja
miro con insistente ansiedad mis manos,
es que ya no sé si morderlas
o permanecer estafermo.
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