El cuadro de camaleón que pinté era un llamado a la nostalgia, sentada en el comedor junto a la puerta tenía frente a mis las pinturas de aceite y pensaba en ese llamado de los viejos tiempos, de ser posible recuperar 10 grs de la cordura que había perdido intentando no retorcer su imagen. Si alguien me viera sentada viendo la imagen del camaleón por el celular y mi cara volteando al lienzo pensaría de mi cualquier cosa menos caos. Concentrarse a veces en pequeñas tareas nos trae una paz que solo los ocupados tenemos, pero para mí era un llamado a recuperar solo la cordura y nostalgia.
No hace menos de 6 meses había sobrevivido a una intoxicación hepática producto de un intento de suicidio fallido, hace no menos de 9 había pisado un motel de paso con una de las chicas del club y hace no menos de 1 año que había tenido otro intento fallido con un vaso de cristal en el baño. La vida es así, un intento tras otro de demostrarte que cuando más quebrado estás por dentro existe aún la posibilidad de fragmentarse más. Muchos creen en las teorías unificadoras pero yo solo descubro que nos vamos partiendo en tantos pedazos alrededor de todos y todo que la imagen final parece más un camaleón del puntillismo.
Sentada ahí mientras mis inquisidores me observaban desde la sala, mientras sumaban sobre mí sus veredictos del juicio final, yo permanecía con la mirada fija en el camaleón prensado de una rama con una pata más chica que la otra.
Las heridas siempre permanecen abiertas lo único que las hace diferentes es que con el tiempo olvidamos que están ahí hasta que nos lo recuerdan; podría decir que de hecho las heridas y ser sobreviviente de un intento solo me recuerdan todas las veces que me prensé de la rama de la resilencia hasta agotar todas mis fuerzas e intentar soltarla para caer al vacío.
Al final de la tarde, cuando termine de pintar y que el camaleón se encuentre en las paredes de esta casa estaré acostándome en el lecho del enemigo, estaré sonriendo y ocultado mi dolor a quienes decían ser mis amigos; al final de la tarde cuando el sol se cierne sobre el horizonte estaré con la casa llena sintiéndome sola y podría decirse que me lanzaré hacia los sueños donde me siento segura y en libertad solo para despertar a otro día y con otra actividad similar que me haga olvidar lo que me duele y me recuerde un pasado mejor.