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| Una anciana armenia de 106 años defiende su hogar sosteniendo un rifle en 1990. |
dejaré de usar falsos colirios de sonrisas,
y dejaré cerrar mis ojos a la vida,
empezaré a colgar letreros de cerrado,
y andaré por el mundo con grafitti de tristeza;
si algún día cínico me reí de ti,
hoy te juro que no calmo ya mis penas.
Algún día me volveré a sentir completa,
por ejemplo bajo la nube que se espabila,
sobre la colina con el sol diciendo "mientras";
si nefelibata pensé que podría respirar,
hoy apocado me someto al olvido y lo que conlleva,
día tras día estarás a mi lado recordando
lo que el olvido nos enseñó en su escuela.
No sé si quiero volver a sentirme completa,
pero he sostenido una guerra de mil años,
contra una niña morena llamada amargura,
he sostenido mi vida por todos estos años
y cada día imagino que todo empieza,
ya no puedo con la hegemonía del enojo,
ni con este exilio sempiterno.
Dios me libre de la vida, porque muero
y no puedo y no quiero escuchar consejo,
porque ¿quien aconseja de la vida que no tiene?
¿y quien detiene este hostigamiento vital,
y el agotamiento matutino que amedrenta?
sólo hazlo, recibe en tus brazos esta pereza.
Este inefable enemigo, precursor de enfermedad,
porque no te vas de mi vida, porque te aferras
a todas las cosas que temo y que se amontonan
y me asfixian con palabras como "buenos días"
y "¿la función a que hora empieza?"
¿Saldremos mañana? y que yo te conteste
Se me cruzó algo, y pensar que no valió la pena.
